Una gran generación para el banquillo
Los exjugadores de Primera se sacan el título de entrenador: Morientes, Luque, Solari, De Paula, Ángulo...


Son 23 exfutbolistas y un árbitro. Han ganado Champions, Ligas, Copas, Supercopas y medallas. Pero eso quedó atrás, encerrado en vitrinas. Ahora miran a un futuro también cerca del césped, pero a un lado, al banquillo. Esta semana completaron las 455 horas del primer nivel del curso de entrenadores de la RFEF en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Ahora hacen prácticas seis meses. En mayo volverán para hacer el segundo nivel (565 horas). Es un curso intensivo. De lunes a lunes y de nueve a nueve. Empezaron en noviembre de 2011. Terminarán en julio de 2013. Entonces habrán completado el tercer nivel (UEFA Pro, 875 horas). Ya podrán entrenar en la élite.
Esta es la cuarta promoción. Necesitan cumplir uno de tres requisitos para entrar: ocho años en Primera, cinco internacionalidades absolutas, haber sido campeón olímpico, de Europa y del mundo. Lo hacen Morientes, Solari, Tristán, Gerard, Celades, César, Diego, Javi Moreno, Vivar Dorado... Y así hasta contar 24. Son nombres que han dado lustre a la Liga BBVA desde el césped. Una gran generación que mira de frente al banquillo.
A las 11:00 es la hora del descanso y entre café y café cuentan en voz alta sus impresiones. Unos hacen el curso para sumar formación. Otros para transmitir como entrenador lo que aprendieron de futbolista. Todos coinciden en que les están enseñando a mirar el fútbol de otro modo. Más global. Más completo. "Esto es mi vida. Como jugador se terminó, ahora quiero prepararme para enseñarlo", dice Luque. "Busco formación. Estoy aprendiendo mucho. Son asignaturas que completan lo que aprendimos como futbolistas", confiesa Julio Llorente. "Lo hago para entrenar a chavales, empezar desde abajo. Dedicarme a lo que me gusta, a lo que ha sido mi vida. Y se ve tan diferente desde aquí... En esta posición entiendes cosas que antes no veías", sentencia Angulo con una sonrisa.
Morientes reparte correcciones mientras Solari remueve un café y cuenta por qué está ahí: "Me apasiona el fútbol. No puedo seguir como jugador y esto es seguir vinculado". Le gusta la exigencia del curso. Entran como exfutbolistas. Salen entrenando. "Tiene nivel, son muy severos", matiza. "Me gusta. Aprendo cosas que como jugador no sabía", esgrime Helguera de vuelta a clase. Morientes ya está sentado. "Me sirve para sumar. Aprendo mucho". Todos se callan y atienden. Toca Táctica y Sistemas de Juego con Mariano Moreno. Se cierra la puerta del Aula 3-C, la de Francisco Gento. Por su tarima pasan día a día maestros, como Santiago Coca, Iñaki Sáez o Eduardo Caturla, mientras los cuadernos de los alumnos se llenan de notas de Fisiología, Organización, Legislación, Educación Física y Sociología. Las asignaturas cambian cada curso. En el primero se mueven en el mundo de niños y juveniles. En el segundo suman el concepto de resultados. El tercero es el más exigente, el último paso antes de la élite.
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Ginés Melendez lo dirige y mira con orgullo a sus alumnos. "España es pionera. Empezamos en 2006. Cada dos años hay nueva generación. Es un orgullo colaborar en su formación". Santiago Coca enumera los nombres de los que antes pasaron por allí. Guardiola. Pochettino. Luis Enrique. Hierro. Míchel... Ellos también aprendieron a moverse en el banquillo en esas aulas. Ahora son espejos en los que mirarse. "Y se sienten muy honrados de haber estado aquí. Les cambias. Les enseñas a pensar por los 24 o 25 futbolistas de una plantilla", sostiene. Dice que no faltan a clase. Que el comportamiento es ejemplar. Que se ayudan y prestan los apuntes.
Son las 12:15, toca pisar el césped. El grupo se divide en dos. Cuatro entrenan y los otros juegan en 4-3-3. Cuando el balón rueda se les ve a gusto sobre la hierba, compenetrados, como si jugaran uno de los partidos más importantes de su vida ante una grada vacía y dos miradas, la de Mariano y la de Ginés.



