18-D: Indignados por el arbitraje de Del Cerro
Los granotas critican, sobre todo, su "actitud chulesca".

Del Cerro grande terminó desquiciando a los granotas con sus decisiones en Los Cármenes. Primero no vio un manotazo de Nyom a Juanlu que debió suponer la expulsión del francés. Todavía en la primera parte señaló un penalti algo riguroso por unas manos involuntarias de Barkero en el área. Y el colofón lo puso ya tras el pitido final cuando sacó la segunda amarilla a Nano cuando éste se acercó para felicitarle. "Buen partido. Sigue así", le dijo el central. Algo que el trencilla debió tomarse a mofa y por eso reaccionó con la expulsión, mientras uno de sus ayudantes trataba de alertarle de que ya tenía una amarilla y que no era para tanto.
El caso es que en el acta el colegiado reflejó que Nano le dijo "que bien, que bien, qué fácil es, ¿verdad?", algo que no se corresponde con la versión del central ni de los compañeros que lo rodeaban en ese momento. El vestuario bramaba tras el choque por las decisiones de Del Cerro, pero sobre todo por la "actitud chulesca" con la que trató a los de Juan Ignacio en todo momento. Ayer, parecía que la tormenta había pasado.
Sin recurso. El club no tiene pensado recurrir la sanción al central por lo que será baja para la primera jornada de 2012 en la que el Mallorca visitará el Ciutat de València. En ese partido tampoco estará Javi Venta ya que vio la quinta amarilla en el choque ante el Granada.
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Reculó en el encuentro del aeropuerto
En la terminal del aeropuerto de Granada se encontraron los granotas al protagonista del encuentro. El árbitro y sus ayudantes esperaban su vuelo de vuelta a Madrid cuando llegó la expedición granota para regresar a Valencia. Jugadores y colegiados se cruzaron miradas (bastante enfurecidas las de los azulgrana) hasta que el delegado levantinista Andrés Garcerá rompió el hielo y, cortésmente, se acercó a saludarlos. Después, justo antes de partir, Nano y Juanfran conversaron con Del Cerro y comentaron lo ocurrido. Fue entonces cuando éste reculó y reconoció a los granotas que quizá se había exagerado todo. Nano le preguntó si de verdad pensaba que había sido tan grave como para expulsarle y el trencilla asintió con gesto contrariado y terminó por afirmar que la decisión ya estaba tomada y no había marcha atrás.



