Dimiten dos consejeros y se acerca la intervención
Veinticuatro horas después de sus nombramientos no aguantaron la presión. Lo dejan. Ahora, los administradores darán unos días al nuevo Consejo para reemplazarles, nombrar presidente (Ramón Muñiz) y enseñar su proyecto. Si no convencen, el Racing puede ser un nuevo Betis.

El lío institucional del Racing no da tregua. 24 horas después de la Junta más violenta de sus 98 años de historia, en la que Alí se presentó a través de un abogado suizo y formó un nuevo consejo ayudado por Pernía, dos de los siete consejeros nombrados el domingo han cedido a la presión popular y han dimitido. Se trata de Fernando Burgués (un lotero) y Fernando Ortiz (expresidente de las peñas).
El primero lo hace por miedo. Recibió amenazas y vejaciones por traición. "Casi no pensé el ofrecimiento llevado por mi espíritu racinguista. Quise participar para ayudar, Alí me importa un rábano pero mi vida es más importante que mis altruistas intenciones". El otro consejero dio más detalles: "Pernía me llamó el sábado a las siete y me engañó". Según pudo saber AS, el ya expresidente le convenció (como a los otros tres consejeros autóctonos) al nombrarle una lista de sus cinco compañeros (había un exárbitro), de los que al final ninguno salió. Ortiz acudió a la Junta seguro de que entraría en la directiva a través de los 40.000 euros famosos. Por eso, cuando vio que la coordinadora del movimiento, Isabel Bolado, estaba con su equipo y nadie le hizo un guiño, pensó que habían cambiado de opinión. "Al oír la lista vi que me engañaron", dice. Pudo denunciarlo pero calló.
Noticias relacionadas
Intervención. Ante este esperpento, los administradores pedirán que se nombre a otros dos consejeros porque los estatutos del Racing obligan a que haya siete y ahora sólo quedan Alí, su primo, Horst Weber, Ramón Muñiz y Ángel Lavín, aunque la ley dicta que el club puede funcionar con tres. Además, Alvargonzález, Ruiz-Asenjo y Camarena, darán hasta final de año de plazo al Consejo para ver su proyecto. Si no es fiable o no existe, pedirán a la jueza del Concurso de Acreedores (Mar Hernández) que le desposea de sus facultades económicas de forma urgente y meditan que también se le inhabilite.
En ese caso, los tres administradores dirigirían el club, como sucede en el Betis, y tendrían la firma de forma mancomunada que antes poseía Pernía: al decidir, mandaría la mayoría. Mientras tanto, ayer Roberto Bedoya siguió haciendo labores de gerencia en las oficinas de El Sardinero. Algo que repetirá hasta que tenga aparezca un sustituto. Pernía, por su parte, volvió a su despacho "para recoger muy lentamente sus pertenencias", según un miembro del club.



