Entre el cielo y la oficina

Copa del Rey | Ponferradina 0 - Real Madrid 2

Entre el cielo y la oficina

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Victoria burocrática del Madrid. Callejón, el mejor de los visitantes. Marcó Cristiano. Buen partido de la Ponferradina, a la que sólo le faltó el gol

La Segunda División B no es el tercer escalón del fútbol español, o no solamente eso: es el tercer escalón de la suerte. Lo advertimos cada vez que el Real Madrid pasea por esos barrios y el resto del tiempo lo olvidamos. Ayer la Ponferradina nos volvió a refrescar la memoria; también su ilustre adversario. No diremos que el partido de la Deportiva (así la llaman los amigos) fue digno porque fue mucho más que eso: fue notable. Sacó el balón con criterio (todos quieren ser el Barça) y sólo le faltó lo que verdaderamente distingue a ricos de pobres: el gol. El Madrid jugó menos, pero marcó dos.

No mereció tanta ventaja el equipo de Mourinho. La victoria fue suya por pura lógica, pero hizo lo mínimo para conseguirla. El encomiable gesto de salir con varios titulares empezó a resultar un inconveniente al no advertirse la superioridad esperada. Para todos los jugadores del Madrid cabe un reproche a excepción de Callejón. Una vez más estuvo intenso, rápido, afilado, entusiasta y, anoche más que nunca, generoso. Metió un gol (ya suma seis) y reclamó su derecho a disputar minutos de fuego, no de compromiso. Es de justicia que Callejón abandone ya la celda de los suplentes recalcitrantes. Eso, o la desesperanza general, la rendición de la cantera.

En el capítulo de las decepciones toca destacar la reincidencia de Sahin, confundido entre la multitud. Nada hace pensar que pueda ser el relevo de Xabi. Ni siquiera parece sentirse a gusto en el puesto. Si lo que precisa es tiempo sospecho que será mucho. Si lo que busca es amor, no bastará con el nuestro; habrá que organizar una caravana de mujeres.

Con Altintop no hay tanta inquietud: es lo que se ve. Un futbolista discretísimo que ocupa la posición que debería corresponder a un canterano prometedor. Sus 90 minutos sobre el campo son los que necesitaría un joven del Castilla para librarse de los nervios y de la timidez. Jesé disputó 13'.

El primer equipo en disparar a puerta fue la Ponferradina. El brasileño Yuri golpeó de chilena y aunque el balón aterrizó suavemente en las manos de Adán, igual pudo penetrar flamígero por una escuadra. Quien diga que dirige esos remates o miente o se llama Hugo.

Después de un equilibrado intercambio de golpes (achuchones, más bien), marcó Callejón. La noticia es que lo hizo a pase de Khedira, que firmó su segunda asistencia en 57 partidos (la tercera también la dio ayer y la anuló el árbitro, hombre sin corazón).

Talento. La Deportiva no se inmutó y siguió tocando. Isaías dejó detalles de estupendo futbolista (ay, la suerte) y casi nunca le faltaron socios. En la mejor ocasión local, Domenech estrelló el balón en el larguero cuando buscaba a Yuri, que falló en el rechace posterior.

Fue en ese tramo de dominio cuando Albiol vio la roja y no fue porque le pudiera la presión, sino la depresión. Ahora es un central sin confianza. Al poco, sentenció Cristiano, que no se hubiera ido de la ciudad sin marcar. Cuando abandonó el campo hubo división de opiniones. La otra victoria, por cierto, la consiguió la grada, contagiosamente feliz. La suerte es estar vivos y el dinero son cromos.