alcorcón 1 - zaragoza 1 copa del rey | dieciseisavos de final

El Zaragoza no despega, pero evita el 'alcorconazo'

Marcaron Ortí y Riera en los primeros minutos. Anquela fue expulsado. El equipo aragonés fue conservador y el Alcorcón no sacó partido de su arrimón en los minutos finales del encuentro.

El Zaragoza no despega, pero evita el 'alcorconazo'
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Un pobre Zaragoza consiguió llevarse de Alcorcón un empate que le permite dejar la eliminatoria abierta de cara a la vuelta pero que acrecienta aún más las malas sensaciones que el equipo está dejando en Liga. Desde el pitido inicial la posesión del balón fue para un Alcorcón valiente con ganas de agradar a su público. Sin embargo, fue el equipo maño quien golpeó antes. Lo hizo en su primera jugada de ataque aprovechando una contra bien trenzada que acompañaba a la red el canterano Jorge Ortí, tras definir por bajo en el uno contra uno.

Lejos de hundirse, los locales comenzaron darle utilidad al control del esférico acercándose con peligro a la meta de Roberto. Así, en el minuto 15, la grada pidió un posible penalti por mano del argentino Zuculini dentro del área. La jugada encendió los ánimos técnico local Juan Antonio Anquela, expulsado por protestar instantes después. La decisión de Muñiz Fernández le privó de presenciar sobre el césped el gol de los suyos, que llegó a continuación tras culminar Riera dentro del área un pase de Miguélez.

A partir de ese instante el Zaragoza comenzó a encontrar su sitio en el terreno de juego. Recuperó el cuero y empezó a buscar el marco contrario con acciones aisladas. En una de ellas se volvió a reclamar mano en el área, esta vez del francés Babin.

Tras el descanso no varió en exceso el panorama de salida y fueron de nuevo los locales los que impusieron el ritmo. Un centro desde la derecha del australiano Carney a punto estuvo de rematarlo Riera de cabeza. Posteriormente el delantero vería como le anulaban un tanto por claro fuera de juego.

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Mientras el Zaragoza, atenazado, seguía aguantando las embestidas y merodeando ocasionalmente el área rival con acciones como un cabezazo de Luis García que detenía bien Moreno. Sin embargo la ocasión más clara la tendría en sus botas Carney merced a un disparo a bocajarro desbaratado por Roberto en un alarde de reflejos.

Conscientes de su supremacía y en busca de la machada, los 'alfareros' decidieron dar entrada en los últimos minutos a dos de sus jugadores de ataque más peligrosos, Quini y Montañés. De poco sirvió pues el marcador no volvería a moverse para desconsuelo de una afición que se quedó con ganas de más.

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