Nuevo estadio: habrá reajustes; se mantendrá la fachada
Tras el anuncio del acuerdo con Bankia y que le permitirá a la entidad ché obtener los entorno a 130 millones que necesita de financiación para reanudar la obra, el comienzo del fin de Mestalla es una realidad.


El estadio de Mestalla ya tiene los días contados. Dos años le quedan de fútbol para ser exactos. El Valencia cambiará de casa en el transcurso de la temporada 2013/14. Tras el anuncio hecho ayer del acuerdo con Bankia y que le permitirá a la entidad ché obtener los entorno a 130 millones que necesita de financiación para reanudar la obra, el comienzo del fin de Mestalla es una realidad.
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Cuatro años después de que se pusiera la primera piedra en la parcela de la Avenida de las Cortes y dos después de que en febrero de 2009 se paralizaran la obra por falta de financiaron, el Valencia reactiva la ejecución del nuevo estadio, un recinto que sufrirá variaciones respecto al proyecto inicial presentado en su día por Juan Soler, aunque tales cambios no afectaran, por ejemplo, a uno de los iconos del estadio: la fachada que simboliza los barrios de la ciudad de Valencia.
Las variaciones que habrá en el proyecto, y que durante las próximas semanas se irán negociando con los arquitectos, atenderán más al recorte en lujos innecesarios o prescindibles. Por ejemplo, en los planos iniciales se diseñó una sala de prensa con capacidad para 500 personas y con hasta diez cabinas para traducción simultánea en cinco idiomas. Todo ello se ajustará a las necesidades reales que tienen no el Valencia sino cualquier club de fútbol para desarrollar sus partidos como local.



