Erasmus cum laude

Liga de Campeones | Barcelona 4 - BATE 0

Erasmus cum laude

Erasmus cum laude

molina/rosales

Gran recital de la cantera blaugrana ante el BATE

Pep Guardiola puede preocuparse del futuro del euro, pero jamás del futuro del Barça. La Masia es un escándalo. En un partido de casi trámite (el BATE tenía opciones de clasificarse para la Europa League) los jóvenes del Barça salieron al escaparate europeo de la Champions y sacaron matrícula de honor. Su goleada de Erasmus no merece otra nota que el cum laude.

Guardiola dejó de entrada en el banquillo a Piqué, así que en el once titular sólo Pinto, Fontàs, Maxwell, Thiago y Pedro tenían ficha del primer equipo. Dio lo mismo. Los seis que les rodearon hicieron un partidazo tal, que se vio ayer en el Camp Nou el espectáculo más parecido a lo que en ese mismo escenario ofrecen los mayores.

Había pedido Guardiola a los chavales que corrieran. Y vaya si lo hicieron. Como lobos. Desde el primer momento presionaron la salida del balón del campeón de Bielorrusia, que tardó minuto y medio en dar dos pases seguidos y casi cuatro en pasar de medio campo. Esa sería la tónica de todo el partido.

La voracidad de los jóvenes cachorros barcelonistas no cesó ni un momento. Ni cuando Sergi Roberto, imperial, marcó el primero, ni cuando Montoya marcó el segundo ni cuando Pedro culminó de espuela el jugadón que supuso el tercer tanto y marcó el cuarto de penalti. La intensidad del duelo fue tal por parte de los barcelonistas que el partido duró un suspiro. Para el Barça, se entiende, para el BATE fue un suplicio eterno.

Viaje al futuro. El Camp Nou fue ayer como una cápsula del tiempo que permitió a los asistentes viajar a un futuro no muy lejano. Los espectadores, entre los que estaban los jugadores de la primera plantilla, vieron en directo lo que perfectamente podría ser el Barça del futuro.

Y lo que vieron fue esperanzador. Empezando por la defensa y acabando por el ataque. Detrás, Fontàs, Montoya y Bartra (llegaron a jugar con defensa de tres) demostraron que son jugadores del primer equipo. El lateral goleó, Bartra incluso sacó balones del área haciendo sombreros de espaldas y Fontàs recuperó autoestima. Le hacía falta.

En el centro del campo, Jonathan distribuyó, Thiago lideró con esos guiños de cara a la galería que no se permite cuando al lado tiene a Xavi o a Iniesta y Sergi Roberto demostró que puede ser la mejor noticia del futuro del fútbol español. Y en ataque, Rafinha aparecía como un diablo por todas partes, Pedro se reencontró con el gol y Cuenca dejó muy claro que oposita, y muy en serio, a jugar el Clásico.

La entrada de Muniesa, Riverola y Deulofeu en la segunda parte no afectó al recital. El mini Barça siguió avasallando. Dio pena que se acabara.