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Batacazo culé en Getafe

Liga BBVA | Getafe 1 - Barcelona 0

Batacazo culé en Getafe

Batacazo culé en Getafe

Un gol de Valera deja a los blaugrana a seis puntos del Madrid. Los de Guardiola sólo reaccionaron con el partido perdido. El Barça ya no puede fallar más

Demasiado obsesionado con las rotaciones para llegar a punto al Clásico, demasiado pendiente del Mundial de Clubes y excesivamente espeso, el Barça cayó en Getafe y ve cómo a quince días de visitar el Bernabéu, el Madrid le saca seis puntos. Una distancia que le obliga a ganar en el Bernabéu y a no fallar más. El equipo de Guardiola no vivía una situación tan incierta en la Liga desde que Pep se hizo cargo del equipo perdiendo en Soria ante el Numancia y empatando en casa ante el Racing.

Había advertido Guardiola en Milán que el partido de Getafe iba a ser terrible. No sólo fue terrible. Sino que además, fue horrible. Horriblemente jugado por su equipo, se entiende. El Barça tuvo toda la posesión del balón, pero sólo cuando se vio ahogado se acordó de quién era. El resto fue desesperante por la lentitud y falta de profundidad de un equipo que dio síntomas de agotamiento.

Las rotaciones, si acaso, agravaron esta sensación y no hubo manera de sacar al Barça de un discurso plano. La posesión del Barça a lo largo del partido les servía para estrellarse una y otra vez ante la pobladísima defensa del Getafe. Durante 88 minutos, el máximo botín del Barça fue forzar un córner. Pero un córner para el Barça es tan útil como un violín para un manco. Trece saques de esquina botó el conjunto blaugrana. Ni uno creó el más mínimo peligro. Por contra, el Getafe sabía que su única opción pasaba por las jugadas a balón parado. Y así fue: Sacaron dos y marcaron un gol.

Liado. Es complicado detectar una sola razón que explique el batacazo del Barcelona en Getafe. De hecho, sobre el papel, el equipo de Guardiola hizo lo mismo que hace siempre. Mantuvo la pelota, jugó en el campo del rival y cedió muy pocas ocasiones al contrario. Lo que pasa, es que lo hizo a un ritmo mucho más bajo que el de costumbre. Y con un acierto muy discutible por parte de algunos de sus jugadores más decisivos. Villa, por ejemplo, siguió más obsesionado en crear juego que en crear peligro; Messi sólo apareció al final; a Alexis le costó mucho entrar en juego y ni Xavi ni Thiago encontraron el ritmo para romper la defensa del Getafe. En frente, los madrileños, con una disciplina prusiana, corrigieron unos primeros veinte minutos en los que el Barcelona jugó más a su aire. Poco a poco, el equipo local fue cerrando espacios y la chispa de los campeones de Liga se fue apagando. El partido llegó al descanso sin más sobresaltos para Moyà que un lanzamiento de falta de Messi que salió desviado.

En la segunda, el equipo culé no encontró un argumento para cambiar el ritmo del encuentro. Seguía el equipo barcelonista a su ritmo, esperando que la inercia del juego, una jugada afortunada o una genialidad de Messi solventaran la papeleta. Pero no pasó nada de eso. Cada saque de esquina a favor era un regalo al rival, Moyà apenas intervino y Valera supo sacar petróleo de la primera aproximación local al área. A partir del gol todo fueron prisas. Aparecieron Cuenca y Pedro y Piqué pasó a jugar como delantero. En la vorágine, Messi chutó al palo y le anularon un gol por un discutible fuera de juego que no disimula el batacazo.

El detalle: Piqué y 'Busi', a una amarilla

Durante el partido de ayer, Piqué y Busquets vieron la tarjeta amarilla, sumando ambos la cuarta, por lo que están a una de cumplir el ciclo de sanción. El Barça debe jugar aún dos partidos de Liga antes de visitar el Bernabéu, el próximo martes ante el Rayo y el sábado frente al Levante. Alves y Mascherano están a dos tarjetas de la suspensión.