Un plebiscito en Sevilla
Más Montanier que Mel, los dos técnicos se la juegan hoy.


La espada de Damocles pende de un hilo, alguna cabeza puede caer en esta mañana del Villamarín, soleada pero fría como el acero. Al francés Montanier sólo le salvaría un resultado convincente. A Pepe Mel, en principio, sólo le condenará una derrota rotunda. El Consejo dejó su continuidad en manos de la grada, pero la mayor parte del beticismo aún le apoya. Y tiene el crédito del presidente Guillén, eso también es importante. Dicen los más agoreros que el partido podría llevarse por delante incluso a ambos técnicos, aunque las urgencias acongojen ahora mismo mucho más a la Real, que vive en el fondo de la tabla aunque tenga mejor racha que los béticos: dos puntos de 24 por uno sólo.
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Aún desahogado. Ni siquiera perder metería al Betis en descenso, pero suena runrún de destitución alrededor de Mel. No ha dejado de probar cosas el madrileño para cambiar la dinámica, pero unas veces la falta de puntería y otras, como en Villarreal, la poca creación han condenado al equipo de La Palmera a la peor serie anotadora de su historia: un gol en ocho partidos. Para volver a ver puerta, Mel saca de la nevera al pasador Salva Sevilla y espera recuperar a Santa Cruz, entre algodones. Junto a él, toda la pólvora del arsenal bético: Molina, Castro, Pereira, Pozuelo...
En la Real, los problemas crecen. Montanier ha perdido la calidad de Xabi Prieto e Illarramendi, sus bajas esta semana son piedras en el camino a la supervivencia del galo, que confiará sus oportunidades de salvación a la velocidad de los irregulares Vela y Griezmann y a la pegada de Aguirretxe o Joseba Llorente. Porque por delanteros, como en el Betis, no será.



