Se acabó la pesadilla con otra cornada en Múnich
La derrota deja al Villarreal también sin Europa League.

Por fin el sufrimiento y la pesadilla se acabó para el Villarreal porque, si su derrota hace semanas ante el City le dejó sin Champions, la de ayer en Múnich le cerró las puertas de la Europa League. Y parece que visto cómo se encuentra el enfermo, lo mejor es dejarlo descansar, que se centre en la Liga y que el tiempo le vaya devolviendo poco a poco lo que el destino se llevó, a esos ocho lesionados que han descafeinado el camino del Submarino en su competición talismán.
Llegaba el Villarreal con ganas de pelear en Múnich, pero no le dio tiempo ni a sentirse importante, ni a saborear nada del Allianz Arena, ni tampoco de sentirse importante por tener enfrente a un toro como el Bayern porque Marchena dilapidó todas las ilusiones amarillas cuando en el minuto dos le regaló un balón a Kroos, quien cedió a Ribery para adelantar, de toque sutil, al conjunto teutón. Como ante el City, el Submarino perdía por errores infantiles y porque se hacía él mismo el hara-kiri. Y ahí se acabó todo porque al Villarreal ya le fue imposible quitarse todos esos complejos que siempre te sacan este tipo de rivales tan poderosos.
El árbitro. Tampoco ayudó, en nada, el colegiado debutante Strömbergsson, que siempre se hizo el 'sueco', primero privando a Borja Valero de un claro penalti de Lahm, que cortó con la mano un pase del madrileño (con 1-0 en el marcador) y, al poco, no señalar un claro fuera de juego de Mario Gómez en la jugada que supuso el segundo tanto alemán. El hispano-germano estaba adelantado en el momento en el que Tymoshchuck golpeó al balón que finalmente escupió el poste y que sólo tuvo que empujar Super Mario.
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Los de Garrido salieron mejor tras el descanso, tiraron de orgullo y se notó tanto que, incluso, le metieron el miedo en el cuerpo a más de uno cuando De Guzman redujo distancias gracias a una volea.
Pero el Bayern se sentía ganador y reguló hasta que a Ribery le dio la gana. Marcó un tercer gol que fue una cornada mortal y que despertó al Submarino del mal sueño que ha sido esta Champions. La ilusión del principio acabó en úlcera. Pues a otra cosa.



