Liga BBVA | Zaragoza

A Aguirre se le acumulan las vías de agua

La mala racha del Zaragoza no es casual, se explica viendo los números y el juego. Es el equipo más goleado (26), con una proyección final de 82, y sólo Postiga ha marcado en los últimos seis partidos. ¿Por qué? Tiene poco la pelota y no genera juego, se ha vuelto previsible y contemplativo.

<b>TERAPIA. </b>Javier Aguirre, junto a sus jugadores en un entrenamiento, necesita recuperar a su equipo en todos los sentidos.
Actualizado a

En los últimos cinco partidos, el Zaragoza sólo se ha llevado a la boca un punto, una pésima racha que le ha devuelto al pozo. Esta trayectoria no es casual: no han intervenido ni el infortunio, ni lesiones, ni errores arbitrales. El equipo se ha despeñado en la clasificación por sí mismo, tanto por sus errores individuales (numerosos y groseros) como colectivos. A Aguirre se le han amontonado las vías de agua y cada día tiene más problemas que resolver, tanto en defensa como en ataque. También en la transición del juego e incluso en la identidad del equipo.

El defecto más rotundo lo resume la cifra de goles en contra: 26. Si el Zaragoza mantuviera la media que sale de estos 12 primeros partidos, terminaría la Liga con 82 goles encajados. Los números generan escalofríos y dirigen sin remisión a Segunda. Obviamente, es el equipo más goleado de Primera, seguido de cerca sólo por el Osasuna (24). Los defectos defensivos han sido tan graves y repetidos, tanto individuales como colectivos, que ni la sobresaliente temporada de Roberto en la portería ha evitado unas cifras tan impactantes.

Noticias relacionadas

Ni ataque. La teoría de la manta no se aplica al Zaragoza, porque el ataque no compensa ese desastre defensivo. Suma 12 goles a favor en 12 partidos, cifra mediocre pese a mejorar a muchos equipos de la Liga, que lo compensan con mejores registros defensivos. Por ejemplo, el Espanyol es octavo con sólo nueve goles anotados, pero ha encajado la mitad que el Zaragoza. Además, sólo Postiga (además de Botía en propia puerta) ha marcado en los últimos seis partidos, desde el 2-2 en Villarreal con goles de Luis García y Barrera, lo que revela la escasa capacidad ofensiva del Zaragoza como colectivo.

Una explicación de esas cifras, tanto a favor como en contra, es que el Zaragoza tiene muy poco tiempo la pelota. Por eso ataca poco y le atacan mucho. No hay elaboración y los futbolistas apenas se asocian por dentro, el juego es previsible para el rival y la transición de la pelota se reduce a la mínima expresión, las bandas se ocupan pero no se aprovechan... Además, el equipo ha perdido identidad, cohesión o incluso fe. El Zaragoza corre, quizá tanto como antes, pero correr no basta, hay que correr bien. Ahora es un equipo contemplativo, desapasionado, inseguro. Sea cambiando futbolistas, la pizarra o el discurso (o un poco de todo), Aguirre debe resolver o al menos paliar, en los próximos días mejor que en las próximas semanas, estos defectos para hallar un punto de inflexión.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados