El Málaga vuela y acorrala a Cúper
El equipo de Pellegrini está en Europa y deja colista al Racing. El partido se rompió con dos carambolas de Isco y Álvaro. Arana dio emoción; Seba, la quitó


El Málaga ya está donde le exigen su gente y su potencial por una nueva clase de toque y debido a su fiel apuesta por el ataque. A veces se le critica porque su estilo no siempre va acompañado de garra, pero Pellegrini sólo sabe ganar por este camino. Nada ni nadie le cambiará. Esta vez volvió a demostrarlo a pesar de que los bufidos iniciales del Racing le invitaban a remangarse y apostar por otro fútbol. Se puso en ventaja con dos carambolas, cierto. Una culminada por Isco y otra por Álvaro en propia puerta. E incluso mereció llevarse un susto en el primer cuarto de hora. Por la cabeza de Adrián o por algún córner mal defendido. Sin embargo, siempre dio la sensación de que ganaría en cuanto se lo propusiera de verdad. La idea de juego inculcada en este Racing sólo le da, de momento, para empatar si no comete fallos y aprovecha alguno de su adversario. Todo lo que se salga de esa primitiva idea de juego es repetir lo que se vio una vez más anoche.
El Racing salió más enchufado que de costumbre. Y eso ya se celebra. Acobardó durante un cuarto de hora al Málaga con su casta y de ese empuje se sirvió para acercarse a Caballero con más asiduidad de la recordada. Sin embargo, evidenció que tanto desgaste físico sólo le da para igualar el potencial de su rival. En el momento que le falta el aire, desaparece, ya que no utiliza el balón para recuperar el aliento a la vez que intenta mover al rival. Todo lo contrario. Por eso juega Koné. Porque con esa estrategia sólo se piden piernas y no talento. El Racing únicamente hace uso de su posesión para trasladar el riesgo lejos de su área. Y así, siempre persigue el esférico y nunca lo combina. Un defecto que los delanteros, sean cuales sean, tampoco ayudan a remediar.
Tras esos primeros brotes verdes locales, Cazorla tomó las riendas del partido. Hasta controlarlo a su antojo. Dio un paso atrás para conectar más y mejor con Toulalan y, a partir de ahí, empezó a asociarse con Duda de manera formidable. Si el Málaga no encontró antes el gol fue porque Rondón no está lo fino que debiera y debido a que Toño sigue progresando. Mathijsen tuvo la mejor ocasión de cabeza para abrir el marcador pero el portero, aún racinguista, voló para desviarlo. Rondón también tuvo sus ocasiones aunque no supo conectar un gran envío de Seba al primer palo. Después, no atinó a rematar de cabeza, a bocajarro, un pase inolvidable de Duda. Al descanso aún no había goles pero se presumía de qué lado iban a caer.
El acierto. La reanudación llegó agitada. El Racing reclamó sin éxito un penalti de Monreal sobre Arana. Y como las malas noticias nunca vienen solas, un minuto después el equipo cántabro vio cómo una acción mal defendida por Torrejón premió al Málaga en el momento más inesperado. Seba fue clave. Ésa doble acción en sesenta segundos marcó el partido. Enseguida, Isco pudo agrandar la brecha pero la desidia blanquiazul, en la que cae cuando se recrea en el toque sin profundidad, devolvió la emoción. Con el 0-2, Luque sacó petróleo de una arrancada en medio campo sin más expectativas y, ayudado por Stuani, habilitó a Arana para que devolviera la esperanza con un remate cruzado.
Pocos creyeron en el milagro. Sobre todo cuando Cúper no se atrevió a mover el banquillo y Pellegrini había sacado a Van Nistelrooy. El Racing intentó con el corazón, y sin la pelota, evitar el farolillo rojo. Pero estaba roto. El Málaga pudo replegarse y achicar. Y no, siguió a lo suyo. Llegando al área sin importarle las consecuencias. Así llegó la puntilla. Con un centro medido de Van Nistelrooy y una volea perfecta de Seba. Al final, el palo de Cazorla fue anecdótico. El Málaga ya tenía el premio que buscaba, y el Racing la depresión que no deseaba. Pellegrini se afianza en Europa con su plan y Cúper debe inventarse uno nuevo para resistir.
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Las repeticiones fueron pocas. Por ello la tele no ayudó a resolver dos jugadas polémicas. La primera, un minuto antes del 0-1. Arana pidió penalti de Monreal. La segunda, al final, cuando Van Nistelrooy remató a gol en un fuera de juego señalado por Iturralde que no pareció.



