Sin explicaciones y en pleno estado de shock
La lección de Bielsa deja al Sevilla tocado y con serias dudas

El Sevilla de Marcelino se llevó ante el Athletic de Bilbao la primera pitada de la temporada. Era la segunda derrota en el Sánchez Pizjuán después de caer con el Granada y, tras el parón liguero, la grada esperaba ver otro aire distinto a un equipo que no consigue despegar. Nadie duda de la ilusión, trabajo y ambición que pone Marcelino, empezando por el propio Del Nido que el pasado viernes le arropó en un acto público asegurando que el asturiano "tendrá el tiempo que necesite para triunfar en el Sevilla". Pero el tiempo pasa y el equipo ha vuelto a destaparse como un bloque desequilibrado e inconstante, sin las ideas claras y previsible. Demasiado previsible.
Noticias relacionadas
El fútbol moderno, vistoso, intenso y bien engrasado del Athletic de Bielsa atrae y convence. Lejos, a día de hoy, de la propuesta sevillista. "No se puede decir que no juguemos a nada, aunque el sello no está cerrado", decía ayer Marcelino. Tiene mucho que trabajar y debe hacerlo rápido. El Sevilla, que ya salvó la temporada pasada con la incorporación en invierno de Medel y Rakitic, peina el mercado pero no es una cuestión sólo de fichajes, sino de estilo, de conceptos. El equipo no manda, no controla, no crea ocasiones claras y pierde demasiados balones. Se encomienda a los momentos de lucidez de jugadores como Navas, Kanouté y Negredo, y a las actuaciones milagrosas de Javi Varas, pero comete errores defensivos determinantes y ya suma cinco jornadas sin ganar. Tiene 15 puntos de 36 y la última vez que ganó fue el 16 de octubre, ante el Sporting, por 2-1 (goles de Manu y Cáceres).
La derrota ante el Athletic ha vuelto a poner al Sevilla y a Marcelino en el punto de partida. Por delante, Zaragoza, Getafe y Levante para demostrar que esta plantilla tiene argumentos para pelear por la Champions. Es el objetivo.



