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Un mes caótico devuelve al Zaragoza al pozo

Tras un paulatino crecimiento que le llevó hasta la novena plaza, el Zaragoza se ha derrumbado: un punto de los últimos 15. Es la peor racha de Aguirre y la peor en cinco partidos de toda la 'Era Agapito'. La ilusión levantada se ha convertido en impotencia, pero hay tiempo para todo.

<b>TRISTEZA. </b>Lanzaro y Meira se lamentan tras uno de los goles del Barcelona.
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El 16 de octubre, 8ª jornada de Liga, el Zaragoza ganó con solvencia a la Real Sociedad en La Romareda y se elevó hasta la novena posición. Un hecho para tirar de hemeroteca: el Zaragoza no estaba entre los diez primeros de la Liga desde hace más de dos años. Aun sin brillantez colectiva y con errores individuales, el equipo crecía paulatinamente, amparado en el modelo de Aguirre. Sin embargo, siete días después, comenzó un derrumbe inesperado que en apenas un mes le ha devuelto al pozo.

El Zaragoza sólo ha sumado un punto (empate ante el Sporting en casa) de los últimos 15 disputados (derrotas ante Osasuna, Valencia, Atlético y Barcelona). Elevando la mirada se alcanza a ver, por comparación, la gravedad de esta trayectoria: es la peor racha de Aguirre desde que agarró el equipo hace un año y, además, la peor racha en cinco partidos en toda la Era Agapito (igualando los últimos cinco partidos de Marcelino).

La ilusión levantada a lo largo del verano por algunos fichajes (Roberto, Luis García o Hélder Postiga) y por lo que parecía un cambio en la política deportiva, rejuveneciendo la plantilla con talento español (Edu Oriol, Abraham, Juan Carlos, Mateos), se avivó después con las victorias ante Espanyol y Real Sociedad, más los agradables empates ante Málaga y Villarreal. El Zaragoza olvidaba el drama, el pozo quedaba lejos. Pero este mes caótico ha cambiado radicalmente todo y la impotencia vuelve a impregnar al equipo. Y por ende, al entorno.

La recesión en resultados no es casual. No han jugado un papel relevante ni el infortunio, ni las lesiones, ni los árbitros. El equipo juega mal: es predecible e impreciso, carente de circulaciones fluidas de la pelota, sin combinaciones por dentro ni por fuera. Y defiende peor: cada balón parado es un suplicio, hay errores por acción y por omisión, Roberto debe hacerse héroe a menudo...

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Futuro.

El calendario muestra por delante siete partidos de la primera vuelta, cuatro de ellos antes del descanso navideño, lo que supone un margen amplio para mejorar los registros de los años anteriores. Además, la mayoría de los partidos son ante rivales modestos. Aguirre debe guiar la reacción que devuelva al Zaragoza a la vía de la que ha descarrilado estrepitosamente. Es el momento de volver a rearmar al equipo anímica y futbolísticamente, como hizo hace un año, en una situación similar, incluso mucho peor.

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