Una sesión de baño y masaje

Liga BBVA | Barcelona 4 - Zaragoza 0

Una sesión de baño y masaje

Una sesión de baño y masaje

Sin despeinarse, el Barça golea al Zaragoza. Piqué y Puyol regresan a la titularidad goleando. David Villa y Leo Messi completan una plácida goleada.

Regresó el Barcelona al día a día de la competición doméstica de la mejor manera posible. Ni en los mejores sueños del cuerpo técnico blaugrana se podía programar un partido más plácido que el de ayer en el Camp Nou. Ante un Zaragoza romo, inerte y sumiso, el equipo blaugrana se otorgó un entrenamiento ante un conjunto que nunca amenazó a los barcelonistas. En resumen, el Barça liquidó su sesión de baño y masaje con un 4-0 logrado casi por inercia y superó el obstáculo del virus FIFA de la mejor manera posible.

Dio la sensación ayer en Barcelona que el partido era un trámite que se resumía en lo siguiente: el Zaragoza nunca se creyó un hipotético triunfo y el Barça daba por descontados los tres puntos en juego. En otras palabras. El Zaragoza no quería salir goleado mientras que el Barça seguía ejerciendo la dictadura que acostumbra a imponer como local. En este sentido, es destacable reseñar que los de Guardiola llevan 30 goles a favor en el Camp Nou en Liga, mientras que Valdés sigue sin saber lo que es encajar un tanto como local.

De hecho, en la actuación de los dos porteros podría resumirse el partido. Valdés tuvo poco trabajo, mientras que Roberto, a pesar de encajar cuatro goles, fue el mejor de su equipo evitando una dolorosa goleada. No obstante, Roberto fue muy poco argumento para defender el fuerte. Nada debe reprocharse al meta, que hizo lo que pudo y más, pero los de Aguirre dieron la sensación de buscar más la derrota digna que la sorpresa.

Centrales goleadores.

Con el Barcelona adueñándose del balón y el Zaragoza rezando para que Roberto hiciera de Varas y fuera el héroe de la noche, el partido pasó a jugarse en el terreno de los errores. Y en ese tablero, el Zaragoza tiene un grave problema. Los de Aguirre son un coladero en las jugadas a balón parado, y el Barça, que no es que sea un dechado en la estrategia, se aprovechó de ello. Piqué puso en ventaja al Barça al rematar a los 18 minutos una falta lateral sacada por Xavi. El central catalán le ganó la acción a su marcador en una acción que remitió a la de un profesional ante un cadete. Las esperanzas del Zaragoza de lograr algo en el Camp Nou se evaporaron en ese momento. A partir de entonces, el desenlace final del partido estaba exclusivamente en manos de los de Guardiola.

Messi, que jugó los 90 minutos sin acordarse para nada de su esfuerzo con la selección, archivó el encuentro con su gol antes del descanso. La segunda parte era, por consiguiente, un trámite en el que se pasaban a dirimir cuestiones referidas al rendimiento individual, porque el resultado del partido estaba ya más que cantado.

Puyol, que no entiende de partidos plácidos ni de relajación, marcó el 3-0 en un alarde de pundonor. Curiosamente, el día que Puyol y Piqué volvían a formar el eje de la zaga culé, ambos vieron puerta, cosa que no pasaba desde el 2-6 en el Bernabéu. A partir de ese momento, el duelo se le hizo muy largo al Zaragoza. Roberto siguió manteniendo el tipo, pero no pudo evitar que Villa, que salió desde el banquillo, marcara de cabeza el 4-0 que liquidaba un partido más que amable.