Valero, presidente
El Betis puso todo el fútbol y el Villarreal, el hambre

El duelo de las urgencias se lo llevó el Villarreal gracias a un magnífico Borja Valero que ayer, en la jornada de reflexión, convenció a todos de que con la ristra de lesionados hoy en día es el mejor 'presidente' dentro del campo para este Villarreal. Pero fue el Betis el que se adueñó del choque gracias a que fue fiel a su estilo de toque, incluso le quitó el balón al Submarino, algo que pocos equipos han logrado, pero le faltó esa pegada que sirviera para inquietar a los amarillos. En cambio el Submarino le dio el campo al rival, protegió su portería y esperó a que alguien arriba resolviera el choque. Fue ahí donde encontró a un inspirado Borja Valero.
La jornada preelectoral en El Madrigal sirvió para que el Betis tuviera su particular jornada de reflexión porque el conjunto de Mel sigue jugando mejor que sus rivales, pero sólo ha logrado un punto de los últimos 24 en juego (iguala su peor racha en Primera desde 1965) y necesita meditar y proyectar una imagen retrospectiva de su fútbol porque todo lo que hace, antes sí que funcionaba, pero ahora no lo hace. Los béticos siguen mimando al fútbol, pero necesitan detenerse y pensar porque a esto se gana marcando goles y con el rosco de ayer también superó su peor racha de ineficacia en Primera (suma 472').
En cambio al Submarino el partido le sirvió para tener su particular jornada de inflexión porque la victoria es de esas que llenan el zurrón para atravesar el duro invierno que se avecina con tres salidas seguidas a Munich, Málaga y Santander. Garrido enseñó a España que con ocho canteranos (tres más esperaban en el banquillo) también se gana, aunque ello conlleve cambiar un estilo de toque que con Rossi, Nilmar o Cani tiene sentido, pero sin ellos es pegarse un tiro en el pie. El técnico valenciano prefirió cerrar su portería porque el partido tenía cariz de final y el Villarreal consiguió frenar esa sangría de goles en contra. Tras 19 meses logró enlazar tres jornadas seguidas sin recibir goles.
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Pero fue el Betis el que manejó el partido. En la primera parte maniató al Submarino y en la segunda, cuando parecía que decaía esa dictadura sobre el balón, Mel avivó las ascuas con la salida de Jefferson. Pero fue un dominio estéril porque toda esa superioridad se escurrió entre los dedos cuando llegaba al área de Diego López. Y como los de Garrido vivieron ayer de los errores del rival, el gol no podía llegar de otra manera: Beñat falló un pase en la medular y la contra la finalizó Valero para hacer un gol de bandera al superar por alto a Casto.
Aunque quien pensara que ese gol podría dañar el ímpetu de los de Mel, pues se equivocó, ya que siguieron buscando un tanto que hubiera hecho justicia a lo visto. Pero ni Iriney, ni Beñat ni Molina fueron capaces de acertar. Los tres mejores fueron Casto que resolvió su trabajo, Nacho que fue un obús y Cañas que aguantó al equipo siendo una bisagra en defensa y ataque, pero los de adelante ayer siguieron sin acompañar. Por cierto, Pozuelo dejó detalles, pero cuando se echó la mano a su rodilla a todo Heliopolis le vino la imagen de Vadillo. Pero se quedó en un susto. Amén.



