El Atlético empata y sale reforzado del derbi juvenil
Fue mejor el Madrid, que sigue a ocho puntos de distancia


La cara de los chavales del Real Madrid al final del partido era un poema. El equipo madridista había dejado escapar vivo al Atlético en el derbi juvenil de División de Honor y la ventaja entre ambos conjuntos, favorable a los rojiblancos, sigue siendo de ocho puntos. Quizá por la imperiosa necesidad que tenía de ganar, el Real Madrid fue el que más buscó la victoria y el que estuvo cerca de encontrarla. No lo hizo por su falta de acierto y porque este Atleti juvenil, entrenado por Mena, no concede facilidades ni regalos. Bien podrían aprender Manzano y los suyos cómo se defiende con uñas y dientes, con coraje y corazón, un punto en un derbi.
En todo se notó que era un partido especial. En la grada, con lleno total, en el césped, donde los dos equipos se dejaron todo en busca de los tres puntos, y en el ambiente, en ese respeto que se sienten los dos clubes, aunque ayer fuera en categoría juvenil. No fue un excelente partido y hubo pocas ocasiones, prácticamente todas del lado madridista. Pero fue un encuentro para apuntar cosas. El Real Madrid estaba tan apurado que echó mano de Omar, centrocampista en edad juvenil que juega en el Castilla. El primer tiempo estuvo muy igualado y en el segundo el Madrid ya sí se fue a por el triunfo, con el nueve, Raúl de Tomás como jugador más peligroso.
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Pero los centrales rojiblancos, David y Pablo, no se lo pusieron fácil y por arriba y por abajo fueron un muro. En un partido de gigantes (casi todos los madridistas por encima del 1,80), el mejor técnicamente era bajito: Oliver, que manejó el centro del campo del Atlético. Oliver, que cumplió el jueves 17 años, tiene un don con el balón en los pies. El Atlético tiene un futuro crack en el centro del campo. El Madrid lo sabía y lo trató de anular. Presionó al Atlético, pero los rojiblancos sabían que no perder ayer era casi como ganar.
Una reseña: al Madrid le anularon dos goles, bien anulados ambos por fuera de juego, y nadie protestó ni se llevó las manos a la cabeza. Y el último: hubo gran deportividad, hasta el punto de que la pelota fue fuera a la mínima que un rival estuviera en el suelo.



