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Messi: cifras de récord en el Barça, sequía con Argentina

El delantero argentino suma con su selección 20 goles en 63 internacionalidades con un promedio de 0'31 goles por partido. Con el Barcelona, 203 en 287 partidos: 0'71 por encuentro.

<strong>LEO MESSI.</strong>
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Leo Messi es para una parte mayoritaria de la afición mundial el mejor jugador de fútbol de su generación y ya, todavía con 24 años, uno de los más grandes de la historia. Desde que debutó en partido oficial con el Barcelona el 16 de octubre de 2004, a las órdenes de Frank Rijkaard y con sólo 17 años y 114 días, el argentino ha ganado cinco Ligas, tres Champions, una Copa, cinco Supercopas de España y dos de Europa. A nivel individual, sus distinciones se acumulan, cada vez más y logradas de forma cada vez más unánime. Ha ganado los dos últimos Balones de Oro y va camino de hacer historia con el tercero consecutivo. Cada vez más jugador total, acostumbrado a iniciar las jugadas y también a terminarlas, a asistir y definir, Messi tiene también un Pichichi y una Bota de Oro y sus registros goleadores con el Barça son extraordinarios. Suma 203 goles, ha adelantado a Kubala y sólo tiene por delante a César (235 dianas) en el camino que le llevará a ser el máximo goleador de la historia de su equipo.

Desde luego, la vida sonríe a Leo Messi de forma casi plena. Casi porque esa sonrisa se tuerce con demasiada frecuencia cada vez que cambia la camiseta azulgrana por la albiceleste de Argentina. Hasta ahora Messi no ha logrado ser profeta en su tierra y sus actuaciones con la selección acostumbran a ser discretas, nada que ver con el jugador que define partidos, inclina títulos y acumula goles y asistencias a ritmo sobrehumano al otro lado del Atlántico y con el Barcelona. Tiene un Mundial Sub-20 y un Oro Olímpico pero se le atraganta la absoluta, con la que no ha podido ser el jugador desequilibrante que su país, donde el fútbol es más que una religión, esperaba. Ni en el pasado Mundial de Sudáfrica, ni en la Copa América que precisamente se jugó en suelo argentino. En ambos casos la albiceleste se quedó en cuartos. En ambos Messi no brilló con su luz habitual: en el Mundial se quedó sin marcar en cinco partidos. En la Copa América tampoco marcó, esta vez en cuatro encuentros.

Una cuestión de cifras

Tal es la diferencia que a Messi se le acumulan los halagos a un lado del 'gran charco' y las críticas al otro. Y algunos, los pocos que dudan de su jerarquía en el fútbol actual, cuestionan su capacidad cuando sale de la perfección actual del 'ecosistema Barça' y cuando no comparte campo y balón con Xavi, Iniesta, Alves y compañía. Desde luego, a Messi no le ayuda la presión en la que vive instalada una Argentina que acumula decepciones, que no asume un cambio generacional necesario (en defensa especialmente) y que tritura entrenadores: a Maradona le siguió Batista y a éste Sabella, con el que Argentina tampoco carbura.

La última decepción llegó en Buenos Aires ante Bolivia (1-1) y en la fase de clasificación para el Mundial 2014, nada menos que en Brasil. Messi asumió responsabilidades y la prensa apuntó a sus fallos dentro de un tono de cruda crítica al colectivo argentino. 'Olé' hablaba de "goles errados increíblemente por el mejor del mundo, cuya zurda falló como pocas veces" y de caras largas en un bloque que necesita al mejor Messi: "la Selección extraña tanto al Messi del Barça como Messi extraña al Barça. Tan cierto como que el capitán jugó uno de los peores segundos tiempos de su vida". Y sentencia: "Si es dueño de varios triunfos, no puede darle su apellido a estos empates". Messi sabe que hay ruido de sables en su tierra natal: "El Mundial, la Copa América y ahora esto. Es complicado. Son muchas decepciones y no sé si ya podemos pedir paciencia a nuestros aficionados".

Más allá del juego, la sequía goleadora de Messi con Argentina resulta llamativa, casi como si se tratara de un jugador de dos velocidades: con su selección ha jugado 63 partidos y ha marcado 20 goles con un promedio de 0'31 tantos por encuentro. Con el Barcelona, 203 goles en 287 partidos: 0'71 goles por partido. Las cifras hablan por sí solas y las 84 asistencias que ya repartido en el Barcelona en su condición de 'jugador total' rematan el contraste entre un jugador superlativo casi siempre que viste de azulgrana y sólo a veces cuando va de azul y blanca.

Desde que fue campeón en Pekín 2008, con dos goles en seis partidos, las cosas no han ido todo lo que bien que deberían para Leo, criticado durante la fase de clasificación para Sudáfrica 2010 y en el propio Mundial que debería haber sido el de su confirmación absoluta en el fútbol de selecciones. Argentina pedía que Messi hiciera en 2010 lo que Maradona, la eterna comparación, hizo en 1986. Y acabó hablando del 'Messi de allá' y el 'Messi de acá'. Tras la pesadilla que supuso la Copa América 2011, Argentina comenzó el camino hacia Brasil 2014 con un buen triunfo: 4-1 ante Chile con un gol y dos asistencias de Messi. Un oasis que no ha durado mucho. La derrota en Venezuela (1-0) y el empate ante Bolivia (1-1) cargan de presión el próximo partido ante Colombia. Messi, que lleva en sus hombros el mayor porcentaje de esa necesidad de triunfo, ha asegurado que el cupo de errores está agotado.

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Las grandes citas marcan otra distinción entre 'los dos Messis': un gol en el Mundial 2006, ninguno en el de 2010; Dos goles en la Copa América 2007, ninguno en la del pasado verano. Con el Barcelona, además de ya catorce 'hat-trick', acostumbra a aparecer en todos los partidos trascendentales: ha marcado en las dos últimas finales de Champions y en la única final de Copa que ha jugado. Es letal en España y en Europa y lo demuestra el desglose de sus 203 goles en esos 287 partidos: en Liga ha jugado 188 partidos y ha sumado 133 goles y 62 asistencias; En Copa, 26 partidos con 17 tantos y 6 asistencias; en Champions también va camino de récord: 61 partidos, 42 goles y 12 asistencias. Las 'Supercopas' también son terreno propicio para él. En la de Europa suma un gol y dos asistencias en tres partidos y la de España se supera: 7 partidos, 8 goles, 2 asistencias. En el Mundial de Clubes, dos partidos y dos goles.

Pero lo mejor de Messi sigue siendo su juventud. Con 24 años tiene, por increíble que parezca, margen de mejora y tiempo para seguir haciendo historia con el Barcelona... y para redimirse con Argentina. Si lo consigue pocos dudarán de que es uno de los más grandes (quizá el más grande) que nunca haya pisado un campo de fútbol. Tiene tiempo y oportunidades, la primera en Colombia el próximo martes con la vista puesta en el Mundial 2014, en Brasil. Difícil imaginar un lugar mejor para escribir una página de oro en la historia del fútbol. Ese es, sin duda, uno de los mayores retos que tiene por delante Leo Messi.

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