Atleti: sin intensidad y sin líderes natos
El equipo no tiene carácter en los malos momentos


Intensidad. Carácter. Fueron dos de las palabras más escuchadas al término del partido ante el Getafe. El problema es que no fue la única vez que esas dos palabras se oyeron en el vestuario del Atlético. Lo mismo pasó en Bilbao, cuando el equipo desapareció tras encajar el primer gol. ¿Cómo es posible que jugadores como Arda Turan, Diego o Falcao, por ejemplo, no muestren esa intensidad y ese carácter en momentos complicados? Nadie duda de que son jugadores experimentados, curtidos en mil batallas, pero aún no han sacado esa garra que se les presupone. La gente de la casa, futbolistas como Domínguez o Gabi, sí exteriorizan esa garra que la afi ción tanto anhela. Domínguez, capitán en el Coliseum tras la salida del campo de Antonio López, casi se comió a Pérez Lasa en los instantes fi nales, cuando el Atlético iba camino de la tragedia. El propio presidente del Getafe, Ángel Torres, comentó al final del encuentro que no entendía la actitud de los jugadores rojiblancos.
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Al final del partido nadie podía entender cómo el Getafe pasó por encima de un Atlético con superioridad numérica durante más de una hora. ¿Cómo es posible que el equipo getafense le cogiera al Atlético en una contra, en un tres contra dos, en los instantes fi nales de partido, justo cuando los de Manzano habían logrado empatar? Ya no se trataba sólo de jugar, sino de intensidad, la maldita palabra que atormenta al Atlético. De ir a por todas, de verse en la necesidad de sumar los tres puntos.
Tras la derrota, y en círculos privados, las críticas se cebaron con Manzano, con sus rotaciones, con las decisiones del técnico que no han dejado contentos a nadie. Si en la anterior etapa fue Movilla el que provocó un desencuentro con el técnico, ahora ha sido Reyes el que no ha encajado en el nuevo sistema que el entrenador quiere implantar. A Manzano se le achaca que primero tenía que haber buscado un equipo fijo y luego haber empezado a rotar, pero únicamente en dos o tres puestos. Lo que nadie concibe es que el Atleti esté en la mitad de la tabla.



