Abajo el periscopio
El Espanyol se estrella contra un Submarino blindado


La intensa lluvia caída sobre Cornellà-El Prat en los últimos días, en especial durante toda la mañana de ayer, hacía presagiar un duelo a la deriva, que podría favorecer más a un Villarreal apresurado que a un Espanyol combinativo. Y así fue, aunque no por el agua (ya que el drenaje funcionó a la perfección), sino por el Submarino que Garrido ancló con descaro en la línea de tres cuartos de la vanguardia españolista. Dos líneas contrapuestas que blindaron la defensa visitante ante cualquier intentona en ataque estático. Y que evidenciaron que, a pesar de que Dátolo actuó de titular, el del Espanyol no es un juego de extremos, el recurso que les hubiera sacado del atasco. De modo que, sin apenas espacios por dentro y ahogados, los insistentes pericos acabaron teniendo en dos contragolpes -en los que Verdú conectó con Sergio- su mayor peligro, y eso que la posesión y los remates (la mayoría, fuera) tuvieron casi todos color blanquiazul. Incluso después de la justa expulsión de Forlín... Aunque el arbitraje volvió a merecer por momentos un renglón aparte.
Arrancó enérgico el Espanyol y conformista ya de entrada el Villarreal, que hubiera firmado el empate antes del pitido inicial de Fernández Borbalán. Bastaron cinco minutos para que Musacchio propinase un manotazo dentro del área a Álvaro, en el primero de los tres penaltis que reclamaron los pericos. El segundo tuvo idénticos protagonistas, ya en el 54', aunque esta vez fue un empujón. El tercero, más exiguo, fueron unas manos poco probables. Pero el Espanyol adoleció de otros males que no fueron el arbitraje, como la puntería. Alcanzaron los de Pochettino el descanso con una altísima posesión y seis remates fuera (por uno del Villarreal). Sin embargo, empataron en chuts entre los tres palos: uno de Héctor Moreno -hubo otro suyo que acabó en gol, pero en fuera de juego- y otro de Borja Valero.
Dátolo y Hernán. Precisamente, la liberación del mediocentro del Villarreal en la reanudación dio aire a los suyos, y propició los únicos minutos críticos del Espanyol. Para entonces ya se había marchado Dátolo, cuya presencia en el equipo titular sonó a juicio sumarísimo tras la timorata actuación en Málaga y no estuvo del todo desentonado, sobre todo sirviendo balones a balón parado. Al menos se ganó más minutos esta temporada. Aunque quien se reivindicó no fue el argentino, sino el mediapunta paraguayo del Villarreal. Dos desbordes de Hernán Pérez apareciendo por la derecha del ataque rozaron el gol, el primero con caño sobre Dídac y el segundo con un remate con la zurda que acarició el palo izquierdo de la meta perica.
Esa segunda ocasión arribó ya con Forlín expulsado. Aunque fue el Espanyol, honroso, el que con diez buscó como fuera hundir la flota del Villarreal en el rush final. Pero ni tocados ni hundidos. Los pericos suman su primer empate de la temporada y alargan la imbatibilidad de Diego López: ya van ocho enfrentamientos.
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El detalle: Rodilla, delfín en el palco
José María Sánchez Rodilla, jugador del Espanyol entre 1964 y 1971 y miembro de los míticos Cinco Delfines, fue invitado ayer al palco de Cornellà-El Prat. Otro ilustre asistió al partido: el piloto de Fórmula 1 y perico Jaime Alguersuari.



