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"El árbitro dijo que lo pitó el línier; y éste, al revés..."

Indignación es la palabra que mejor define lo que siente el españolismo tras el inexistente penalti que el domingo decidió el encuentro ante el Málaga. Cristian Álvarez fue uno de los que más se alzó contra Delgado Ferreiro por haber señalado unas manos que fueron "ojo". Ayer atendió a AS a su llegada a Cornellà-El Prat, como capitán pero también como portero que rubricó otra actuación soberbia.

<b>DELGADO FERREIRO LA ARMÓ EN LA ROSALEDA. </b>Cristian Álvarez protesta a viva voz la errónea decisión del árbitro ante el Málaga: un penalti por ojos de Romaric.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Decía Gandhi que "ojo por ojo, el mundo acabará ciego". Sentencia que, extrapolada al mundo del fútbol, arroja una buena lectura sobre la acción que al Espanyol le costó la derrota ante el Málaga (1-2), el domingo en La Rosaleda. Delgado Ferreiro y su asistente decretaron un penalti por manos cuando el balón había impactado en el ojo derecho de Romaric, que se hinchó inmediatamente. Poco ojo tuvo la tripleta arbitral y demasiado el mediocampista perico, quien ayer no regresó con la expedición a Barcelona. Obtuvo permiso para pasar el lunes de descanso en Sevilla, ciudad en la que vivió las dos anteriores temporadas.

Quien sí arribó ayer por la mañana a Cornellà-El Prat al frente del equipo, procedente de Málaga, fue Cristian Álvarez. El portero fue protagonista por sus soberbias intervenciones, que antes del penalti ya habían salvado al Espanyol de la derrota. Pero también por cómo protestó la injusta pena máxima, llegando a despojar a Delgado Ferreiro de la tarjeta amarilla que acabaría mostrando a Romaric. No en vano, Cristian es el capitán de este Espanyol que ayer volvía cabizbajo por la derrota pero orgulloso de sí mismo: no mereció tal castigo. Y por eso analizó con AS el penalti, el partido y el momento de los pericos.

"Estamos un poco más tranquilos, pero todavía nos queda bronca, ya que pudimos sumar y sin embargo volvemos con las manos vacías", se arrancó el guardameta. "Toda la gente con la que he hablado me ha dicho que no fue penalti. La impresión en el campo también fue clarísima: no hubo manos", continuó. Y, aunque admitió que "se hace difícil hablar de árbitros", a Cristian no le quedó otra que profundizar en un clamoroso error.

¿Quién decretó ese inexistente penalti? Cristian da la clave de la sinrazón: "Se lo preguntabas al árbitro y te decía que el línier. Se lo preguntabas al línier y te respondía al revés, que había sido el árbitro...". En definitiva, nadie asumió las culpas, acaso conscientes del fallo que estaban cometiendo. Aunque después, en el acta, Delgado Ferreiro insistió en su alevosa teoría, al redactar que Romaric "fue amonestado por jugar el balón con el brazo, cortando la posibilidad de ser jugado por un adversario". Es por ese motivo que el Espanyol decidió ayer presentar alegaciones a la amarilla, al entender a la vista de cualquier testigo que Romaric no tocó el balón con el brazo, sino con el ojo, lo que le costó ser sustituido por el profundo dolor que el hinchazón le provocaba.

No es la primera.

Cristian recordó también que "en el partido ante el Betis hubo dos manos más claras que éstas de Málaga y sin embargo no se pitaron", en clara muestra de que los arbitrajes han acabado por encender a la plantilla.

Sin embargo, el capitán dejó claro que a partir de hoy el equipo "va a pensar ya en el Villarreal, a seguir trabajando para conseguir el próximo domingo los tres puntos que no nos dieron en Málaga".

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