Levante: vuelta a la tierra
Cejudo y Nino tumban al líder en cuatro minutos

Tenía que llegar el día en que el Levante volviera a la tierra. Que pusiera los pies en el suelo después de varias semanas flotando por encima incluso de las nubes. Y el Reyno de Navarra siempre es un campo donde estas cosas suelen pasar. Los granotas no iban a ser menos que los muchos otros que han ido pasando por aquí en los últimos meses donde sólo tres privilegiados pueden presumir de haberse llevado el tesoro de los tres puntos e hincaron la rodilla en uno de esos partidos de los que poco se acordará el levantinismo. Un tesoro que Osasuna consiguió en un arreón de cuatro minutos que, además, coincidió con una pájara de los azulgrana. Eso sólo le bastó ante la ineficaz, que no escasa, reacción del hasta ayer líder de Primera División.
Todo se decidió al filo del descanso pero antes los de Juan Ignacio podían haber puesto el Reyno patas arriba en dos acciones de Koné y un cabezazo de Del Horno. Al cuarto de hora comenzó el letargo levantinista y esto sumado a un día tonto equivale a un 'no salen las cosas'. Osasuna liquidó la faena en dos acciones. La primera en un mal despeje de Iborra al borde del área que recogió un inspirado Cejudo y su disparo, tras tocar en Asier, dejó a contrapié a Munúa que sólo pudo sacar el balón de la red. Y en un abrir y cerrar de ojos llegaba el segundo bofetón con la típica firma de Nino aprovechando un fallo en cadena de la zaga granota.
Sin reacción.
Le tocaba remontar de nuevo a un 'JIM Team' que ayer lo fue menos que nunca. Mendilibar manejaba sus fichas como podía (con dos cambios obligados por lesión antes del descanso) y pensando en llevar peligro con las contras. Pero la partida dio un giro inesperado cuando Cejudo vio la segunda amarilla y se acordó de lo absurdo (igual que la norma) de quitarse la camiseta para celebrar un gol. Media hora por delante y Juan Ignacio se la jugaba. Aranda por Nano y el equipo con tres defensas en busca de la heroica. Lo intentó Koné, Barkero desde la izquierda, Rubén a balón parado, Xavi Torres y Del Horno con disparos lejanos... pero nada.
Se notó desde el principio que al Levante le faltaba la frescura de otros días en los que ha maravillado con su juego y se notó también que a los navarros no hay quien les tosa en su casa. Sin hacer demasiadas florituras impusieron su ley en un Reyno que ayer no fue el de los cielos para la revelación del campeonato. Ahora será cuando tengan los azulgrana que demostrar si son capaces de aguantarse el mayor tiempo posible fuera de su hábitat natural para así lograr su objetivo antes con antes y poder seguir soñando. Porque al fin y al cabo lo único que les diferencia entre ayer y hoy es que han sumado una sola derrota.
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