El Villarreal busca en el Bernabéu su espíritu
Desde su última visita a Madrid va de mal en peor.

El Villarreal pasa por uno de sus momentos más complicados de las últimas temporadas. Como ya le pasó con Valverde en el banquillo, las sensaciones que deja el equipo están muy lejos de lo que ha demostrado en otras temporadas. Se puede decir que el Villarreal ha ido perdiendo poco a poco su alma, su personalidad, esa que encandilaba y era reconocida por todo el mundo. Este Villarreal, le falta la seguridad y la confianza, que le permitía jugar su fútbol. Un fútbol, que la última vez que se vio de verdad, fue hace nueve meses. Curiosamente, ese fue el último partido del equipo amarillo en el Bernabéu (9 de enero, 4-2).
Aquel día, los de Garrido jugaron una gran primera parte. Tuvieron contra las cuerdas al equipo de Mourinho (se fueron al descanso 1-2). Es verdad que se acabó perdiendo, pero sin duda el nivel de juego y de calidad de ese Villarreal fue destacado por todos. En otros partidos se ha logrado grandes resultados, pero el nivel del Bernabéu ya no. Un bajón que, sin duda, sorprende a todos aquellos que han conocido al equipo castellonense y lo vieron el pasado domingo frente a Levante.
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Cambios. La pregunta que muchos se hacen es qué ha podido pasarle a este equipo. Algo que no es fácil explicar. Hay varios cambios respecto al equipo que plantó cara a ese Madrid y al que hoy se verá en el mismo campo. El primero es el de jugadores, ya que no estarán tres internacionales como Cazorla, Capdevila y Ángel, que sólo por nombre ya pesan. Pero es que a esa baja se suma hoy por hoy que sus sustitutos no llegan. Casos como los de Zapata, De Guzmán o Camuñas no están dando el rendimiento esperado.
Están también los problemas en los laterales, más para un equipo que en su juego la aportación de éstos es vital. En el ataque de un equipo sin extremos, la incorporación de Ángel y Capdevila, era aire fresco para los centrocampistas. Y sin Cazorla se ha perdido el futbolista referencia del equipo, tanto dentro como fuera del vestuario. A ello se ha sumado que el mal inicio parece haber instalado las dudas en los jugadores. Como aseguraba su entrenador, necesitan reencontrarse y creer.




