Lass le da aire al Rayo y ahonda en la crisis bética
Los verdiblancos suman su cuarta derrota consecutiva


La fidelidad se premia, la vida es menos cruel de lo que parece. Y Sandoval fue fiel a su propuesta futbolística, por eso el fútbol le acabó dando una bonoloto, victoria en campo del Betis, de un rival directo. Puntos de oro para el equipo franjirrojo, que explota al máximo sus virtudes. ¿Mereció ganar el Rayo? Puede que no, contando las ocasiones, pero se le agradece la poesía, los kilómetros recorridos por Lass y Javi Fuego, los intentos de ponerla de Movilla y la picaresca buena que aún le queda a Tamudo, qué pedazo de delantero.
Cuarta derrota bética, tras cuatro victorias. Dicen que a Beñat se le descompuso el estómago horas antes del envite y Mel, en vez de huir hacia adelante, reculó. Su propuesta: Cañas. Transferible este verano, exiliado de las alineaciones hasta ayer, al roteño le cayó el marrón de sustituir a un ex compañero de habitación con el que hace muchas migas pero al que no se parece nada futbolísticamente. Beñat la toca, Cañas cumple. Para más inri, fue el mejor del Betis en la matinal. Con eso está dicho todo. Así jugaron los verdiblancos, al ritmo que marcaba el esforzado futbolista gaditano. Ritmo no, trompicones.
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Ocasiones.
Nunca dio el Betis la sensación de merecer la victoria a pesar de fallar una de esas ocasiones made in puro Betis, tres tiros a bocajarro en una sola jugada, uno de ellos del mejor jugador que viste de verdiblanco por estas fechas, un tal Rubén Castro. A él pertenecieron las cuatro ocasiones clarísimas del equipo local, aisladas por cierto. No fue el día de Rubén y sí el del Lass, estajanovista convertido en creador al final del partido, cuando Nacho le dijo "métela" y él obedeció ante un Casto convertido en estatua otra vez, como ante Higuaín la pasada semana (0-1, 79'). Durante los minutos anteriores el Rayo había vivido en el alambre pero siempre con valentía, apostando por mantener el balón (discutiéndole al Betis su antigua esencia) y llegando arriba con peligro que el portero bético, entonces sí, había sabido deshacer con varias paradas de mérito. Mario, que jugó de central zurdo, acabó de cargarse la jangá con el penalti a Koke.



