Encuentro inflamable de viejos conocidos

Liga BBVA | Málaga-Real Madrid

Encuentro inflamable de viejos conocidos

Encuentro inflamable de viejos conocidos

paco rodríguez

El Madrid de Mou visita al Málaga de Pellegrini, Van Nistelrooy...

Para algunos madridistas, el Málaga, el actual, es algo así como un Real Madrid en el exilio. La disidencia comienza en su entrenador, Manuel Pellegrini. Su salida del club le convirtió, sin pretenderlo, en símbolo de un estilo y en antítesis de otro. La asociación continúa con jugadores que fueron madridistas (Van Nistelrooy, Baptista) y con futbolistas que pudieron serlo (Cazorla, Joaquín). Salvo para aquellos que consideran a Pellegrini responsable de un crimen aún por determinar, una parte del madridismo celebra con afecto y un punto de rebeldía el buen transitar del Málaga.

Si cambiamos la perspectiva y observamos el partido desde los ojos de Mourinho la exigencia es máxima y, en buena medida, autoimpuesta. Desde que criticó a Pellegrini y por extensión al Málaga (ayer trató de matizarlo, sin grandes éxitos), el portugués se negó cualquier escapatoria. Hoy, más que nunca, solamente le vale ganar.

Esa es la desigual presión que presenta el encuentro. El Málaga tiene excusas: el rodaje, las ausencias de Baptista y Duda, la sanción de Caballero... El Madrid no tiene ninguna. Ni siquiera la baja de Marcelo, en caso de que se resienta del golpe sufrido ayer, sería un atenuante. Nacho entró en la lista por si acaso.

Poderío.

El once del Madrid será temible sin que se noten las polillas del fondo de armario. Kaká podría volver al once, previsiblemente en compañía de Di María y en detrimento de Özil, algo nostálgico. Higuaín regresa a la titularidad y Cristiano amenaza desde su nueva condición de killer filántropo (nueve goles, siete asistencias). Sus antecedentes contra el Málaga, no obstante, tienen más de sanguinario que de filantrópico: siete tantos en cuatro partidos.

Sobre ese tsunami intentará surfear al Málaga. Sus preocupaciones son muchas y ninguna es ficticia. El equipo no termina de carburar y en su último partido de Liga fue vapuleado por el Levante. Aquella tarde dejó en mal lugar al grupo entero, pero fue más cruel aún con Rubén, portero tembloroso entonces y hoy titular.

El triángulo formado por Joaquín, Isco, Cazorla y Van Nistelrooy representa la esperanza. La concentración de talento es altamente explosiva. El problema del Málaga es que el Madrid también prende fácil.