El Barcelona inauguró a lo grande su futuro
La nueva Masia del Siglo XXI se convierte en una marca mundial


El Barcelona dio el banderazo de salida a su futuro inaugurando la nueva Masia, llamada Centre de Formació Oriol Tort en homenaje al hombre clave de la formación de muchos de los jugadores que hoy en día se hartan de ganar títulos. La cuestión está en que Tort hacía su trabajo en silencio, de pie, en la banda de cualquier campo de tierra de Catalunya, aspirando un Ducados y redactaba sus informes en absoluto anonimato, al lado de Jaume Olivé con una Olivetti macarrónica y un cenicero a rebosar de colillas. Ayer el Barça decidió dar un paso adelante. Un paso que posiciona La Masia como una marca internacional, lo que conlleva glamour, fama y la coloca en primera línea mediática internacional. Está por ver si la pérdida de inocencia y de discreción sirve para mantener el espíritu original que ha generado tal éxito. Ese es el gran reto que se inauguró ayer junto a un edificio de campanillas.
Lo que nadie puede negar es que el Barça celebró a lo grande su salto al futuro. El edificio, impresionante; la celebración, de alto copete y los invitados, de tronío. No pudo evitarse, sin embargo, en el acto el regusto del cainismo que, ya sea en una Masia del 1702 o en un edificio con lámparas led del Siglo XXI caracteriza al Barça. Estuvieron presentes en el acto casi todas las figuras importantes del Barcelona actual. Empezando por el presidente, su junta directiva y sus predecesores más lejanos como Gaspart, Trayter, Núñez o Montal, pero faltaron al acto Joan Laporta (que sin embargo fue mencionado dos veces) y Johan Cruyff, quien no tuvo un triste recuerdo en todo el acto. Tampoco hubo ni rastro de los directivos de la junta anterior.
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Presente y futuro.
El gran momento fue cuando los dos residentes más jóvenes de la nueva Masia, Alejandro Biedma y el holandés Bobby (ambos de 12 años) se unieron a Josep Guardiola, Guillermo Amor, Carles Puyol, Artur Mas y Sandro Rosell en una inauguración virtual del nuevo edificio. Anteriormente, Andrés Iniesta, uno de los residentes más ilustres de la antigua residencia, se dirigió a los invitados recalcando la importancia de la tarea educativa que se realiza en este centro.



