Iker o cómo darlo todo en el campo
El portero del Madrid se deja piel y vestuario

El retrato que nos ilustra es muy particular, polisémico, diríamos. Podría parecer la imagen de un atraco, uno exhaustivo, un déme todo lo que tenga, en sentido estricto. En ciertos países a las víctimas de los atracos se los reconoce, con suerte, por la indumentaria o, mejor dicho, por su ausencia.
La fotografía también nos retrotrae al salvaje Oeste, donde los pistoleros a sueldo, llegado el desagradable trance del baño, solían mostrarnos una pudorosa ropa interior, con calzas similares. Únicamente John Wayne podía llevar con cierta dignidad aquellos buzos que para ser de un bebé sólo necesitaban cubrir los pies del vaquero.
Lo de Casillas es diferente. Lo que parecen calzas son en realidad calentadores, un protector contra las lesiones musculares, de efecto más psicológico que real. Debajo es donde encontramos el calzoncillo, el clásico calzoncillo blanco, denostado en los 90 y de rabiosa actualidad en estos turbios tiempos de tangas y suspensorios. Algo parecido podríamos decir de la camiseta interior sin mangas, pero para desarrollar el tema nos harían falta las páginas centrales.
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Repasado el vestuario, llega el momento de indicar que a Casillas ni le han desplumado, ni es cowboy, ni ejerce de modelo en pasarela improvisada. Iker está regalando su ropa a los aficionados después de la victoria ante el Lyon. Y como la demanda era creciente, el portero pasó de la camiseta a los pantalones, uno se debe a su público. Si luego arrojó sus calentadores a una fan insistente no se sabe, pero en ese caso hubieran cumplido su función al pie de la letra.
A esto se le llama darlo todo, dejarse la piel y el vestuario, aprovechar que la novia no vigila desde el fondo de la portería. Queda claro que el único guardameta imbatido de la Champions se entrega por completo. Sólo se guarda el brazalete para que recuerden el rango, las medias para mantener el decoro y los guantes, por si alguien continúa indagando en sus intimidades y conviene lanzarle uno.



