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"Fair Play buscará llenar la laguna del fútbol en teatro"

La obra se estrena mañana en la Sala Cuarta Pared.

Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Una luz tenue. Cinco hombres reflexionan, preguntan. "¿Y esto del fútbol qué es?". Silencio. Ha comenzado Fair Play, obra que sube el fútbol al escenario y que se estrena mañana en el Teatro Cuarta Pared de Madrid (21:00 horas).

"Fair Play nace de un profundo amor al fútbol". Habla Antonio Rojano, su autor. Otro Antonio (C. Guijosa) es su director. Los dos son el alma de la obra. Al primero una rotura del cruzado le alejó del césped, hizo periodismo, pero sólo le salía escribir teatro. "En 2007 participé en el Royal Court Theatre y escribí una obrita sobre el poder y su uso". Su tema fue el fútbol. Dos años después tomó cuerpo, creció hasta los 90 minutos, se subió a las tablas. Nació Fair Play.

Un equipo vive el partido del año. Un veterano conspira contra el técnico. La Prensa destapa un escándalo. Ese es su esqueleto. "Fair Play, juego limpio. O dicho de otro modo: amor, conspiraciones, vencedores y vencidos", dicen. Roberto Saiz, Fael García y Juanma Navas representan al jugador novel, al veterano y al entrenador. Tres arquetipos de un vestuario. Sobre ellos gira la trama. Navas jugó en el Madrid. "Yo jugaba en un juvenil y en el otro, Míchel. Pero me destrocé los tobillos". También se alejó del césped. Pero del Madrid no. A los cinco les tira.

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"En teatro no se habla de fútbol. Hay cierta intelectualidad que no lo permite", asienten. Quieren llenar esa laguna con Fair Play. "Lanzamos preguntas, llevamos a los futbolistas al límite y diseccionamos sus luces, sus sombras", señala el director. "Decir que estos hombres pagaron para ver a 22 mercenarios dar patadas a un balón es como decir que un violín es, simplemente, madera o Hamlet, papel y tinta", resume el autor con una frase de JB Priestley.

El preestreno, en abril, gustó. "Hubo quien dijo que, 'para ser de fútbol', estaba bien", ríen. Ya hay nervios. Mañana se sube el telón. El balón rodará hasta el 5 de noviembre. Y, en este partido, el público es el árbitro.

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