El Guadalajara agrava la caída libre del Barça 'B'

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El Guadalajara agrava la caída libre del Barça 'B'

Juego catalán espeso, barroco, ausente. La idea del fútbol coral pierde su esencia cuando se transforma en el toque por el toque. Una prosa estéril, sin desenlace, sin culminación.

Tres llegadas le bastaron al Guadalajara para llevarse la victoria en el Miniestadi en el tiempo añadido (1-2), ante un Barça 'B' que agrava su caída libre y solo ha sumado un punto de quince posibles en casa.

Decía Dante Alighieri que no existe nada más doloroso en el infortunio que recordar el tiempo feliz. Del mismo modo que en el descenso a los infiernos en la famosa obra del poeta, el Barça B se hunde sin remedio, mientras trata de reencontrar lo que una vez fue.

Eso se siente en su juego. Espeso, barroco, ausente. La idea del fútbol coral pierde su esencia cuando se transforma en el toque por el toque. Una prosa estéril, sin desenlace, sin culminación.

En cinco partidos en el Miniestadi, los de Eusebio han sido incapaces de adelantarse en el marcador. Si uno no saca conclusiones está condenado a repetir su historia, y la de los azulgrana se cuenta en derrotas. Ya van cinco consecutivas.

El 4-1-4-1 con el que Carlos Terrazas ordenó a los suyos frenó en seco al Barça, condenado a los chispazos individuales de Rafinha o Cuenca, incapaces de sobresaltar a Saizar en el primer tiempo.

Apenas había merodeado el Guadalajara la meta azulgrana, pero en una jugada aislada, Aníbal soltó un centro-chut que se coló inesperadamente por la escuadra, ante la mirada de Oier (0-1, m.36).

De nuevo la mala suerte de la que tanto se lamenta este filial. De nuevo los mismos síntomas partido tras partido. De nuevo el mismo escenario en casa, donde solo han sumado un punto. Y de nuevo, toque de corneta para remontar a toda prisa en el segundo tiempo.

Eusebio movió banquillo ante la esterilidad, ya preocupantemente habitual, de Femenía y Rodri. Sin embargo, no fue solo la entrada de Deulofeu y Espinosa lo que reactivó al Barça, sino una peligrosa falta en la frontal ejecutada por Rafinha. Saizar sacó una mano espectacular y el balón muerto en el área pequeña lo aprovechó Sergi Roberto (1-1, m. 67).

El empate despertó a los azulgrana. Los de Eusebio se armaron de coraje e hicieron méritos para lograr esa esperada victoria, pero el azar, maldito otra vez, volvió a entrar en escena.

A falta de un cuarto de hora y tras una espectacular internada, Moreno derribó a Rafinha en el área. Sergi Roberto, de bella "panenka", transformó el penalti, pero el árbitro mandó repetirlo por invasión del área.

En el segundo lanzamiento, Saizar adivinó la intención del diez, que minutos después volvió a ver cómo se le resistía el gol, cuando un trallazo desde la media luna se estrellaba en la cruceta.

Lo peor estaba por llegar. Cuando el partido agonizaba, lanzado el filial al ataque, Soria remató a los azulgrana cabeceando un saque de falta en el tiempo añadido. El mismo final que ante el Alcorcón. La misma triste historia de esta temporada en el Miniestadi.