Se sentará mañana por fin en el banquillo de 'su' estadio

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"Estuve en el Madrid desde que iba al colegio hasta que me casé. Allí aprendí valores que me acompañaron durante mi carrera como futbolista y que también me han ayudado de entrenador. Este partido es especial para mí, por supuesto". Así, con orgullo, responde Pepe Mel cuando se le pregunta por su pasado merengue. Al entrenador de Hortaleza le gustan la literatura y los grandes retos, seguro que revisaría los requisitos que el poeta cubano José Martí reclama para convertirse en un hombre completo. A saber: ya tuvo un hijo (hija, se llama Iris), ya escribió un libro (que presentó ayer)... y, en vez de plantar un árbol, prefiere ganar en el Santiago Bernabéu. Mañana, Mel gozará de su primera oportunidad en un estadio donde jugó varios encuentros con el Castilla pero desde cuyos banquillos aún no ha podido dirigir. No le dio tiempo con el Tenerife, en su anterior experiencia de Primera. Hace ya 11 temporadas (00-01) y sólo duró hasta la jornada 26, entre otras cosas porque Zidane y compañía le derrotaron antes (0-2) en el Heliodoro Rodríguez.
Caprichosa la Copa, que nunca le emparejó con los blancos. Sólo ha disfrutado Mel de un sucedáneo de Bernabéu, Valdebebas, durante la campaña 05-06. Llegó con el Poli Ejido y sucumbió (2-0 también) contra el primer filial blanco para después suspirar y mirar hacia el oeste, a Chamartín. Allí le esperaba, le espera en unas horas, uno de los mayores desafíos de su carrera como técnico.



