El barcelonismo es el que más valora a los árbitros

Encuesta AS-Ikerfel | Árbitros

El barcelonismo es el que más valora a los árbitros

El barcelonismo es el que más valora a los árbitros

carlos mira

La afición del Barcelona les pone un 5,98; la del Madrid, un 2,06.

La afición del Barcelona es la más satisfecha con el trabajo de los árbitros españoles, según revela la encuesta de Ikerfel para AS, realizada en los 20 estadios de Primera División en las jornadas posteriores a la Supercopa de España. La calificación que dan los barcelonistas al arbitraje nacional es de 5,98 sobre 10. La encuesta señala, asimismo, que la afición del Real Madrid es la que peor valoración hace de los colegiados españoles: la nota de los madridistas es de 2,06.

Si hacemos una valoración global, la conclusión es que las aficiones de los equipos de Primera suspenden a los árbitros, aunque sea por apenas cuatro décimas: 4,6. Sólo los seguidores de Barcelona, Sevilla, Granada, Zaragoza, Osasuna, Villarreal, Sporting y Betis (8 de 20 equipos) aprueban la actuación arbitral. En el otro extremo, las aficiones del Real Madrid y Rayo Vallecano aparecen como las más descontentas, seguidas de las del Mallorca y Atlético de Madrid.

Mientras el 41% de los encuestados considera "malo" el arbitraje nacional, el 21% lo juzga como "bueno o muy bueno". El 36% de los entrevistados se mueve en territorios mucho más difusos y entiende que la labor de los árbitros no es "ni buena ni mala".

Razones. Hasta aquí, los números. A partir de este punto se abre el análisis. Es entonces cuando encontramos datos que se explican fácilmente y otros que exigen sumergirse en la psique de las aficiones. Entre las interpretaciones más sencillas están las opiniones de barcelonistas y madridistas. Los culés no se quejan porque no tienen motivos o razón para recordarlos: han ganado las tres últimas Ligas y lo han hecho en competencia directa con el Madrid.

Para el madridismo es el reverso. Ha dejado de ganar y encuentra razones fundadas para la denuncia. La queja, en su caso, trasciende a los árbitros y alcanza a la Federación. Desde que el Barcelona se retiró de la Copa en el año 2000 sin recibir castigo, se han producido hechos que confirman el favor federativo. El Camp Nou no fue clausurado en 2002 por los incidentes del cochinillo porque la Federación, tres años después, modificó el artículo 118 para sustituir las clausuras por sanciones económicas.

Hay más ejemplos. Pese a la huelga de controladores, el Barça se empeñó la pasada temporada en viajar el mismo día del partido a Pamplona y la Federación le permitió presentarse en el estadio 45 minutos tarde, cuando el reglamento marca un tope de media hora.

La teoría general del Villarato se resume en el gol que Messi marcó al Espanyol con la mano en 2007; el árbitro del encuentro, Rodríguez Santiago, fue premiado al día siguiente con la final de Copa. Esa es la última y más importante conclusión: sale más a cuenta equivocarse a favor del Barça que del Madrid.

Cuando el madridismo se queja de los árbitros incluye esos agravios y no sería osado aventurar que también los tiene en cuenta el barcelonismo cuando se felicita.

En los demás barrios el viento es variable. Entre las ocho aficiones que mejor opinión tienen de los árbitros están las de Granada y Betis, recién ascendidos. Se podría pensar que comparten la felicidad del ascenso, pero esa hipótesis no sirve para el Rayo. Los vallecanos se sienten perjudicados por los arbitrajes y en lo que va de temporada han vuelto a repetir sus quejas. Su nota (2,19) les aproxima al Madrid en algo. Lástima que sea en lo peor.