Hermosa crueldad

LIga BBVA | Barcelona 8 - Osasuna 0

Hermosa crueldad

Hermosa crueldad

carlos mira y fernando rosales

Antológica primera parte de un Barça descomunal

La descumunal exhibición del Barcelona ayer se puede tomar de dos maneras. Los culés y los aficionados en general se la tomarán como una sinfonía, una oda al fútbol y un partido que por momentos deseabas que no se acabara nunca. Especialmente, en la primera parte hubieron jugadas dignas de llevarse a un museo. Pero el ejercicio de ponerte en la piel del otro, Osasuna, hace pensar que lo de ayer fue una tortura para un equipo del que hay que elogiar que a pesar del baño recibido, nunca bajó la guardia. Por tanto, hay que llegar a la conclusión de que en ocasiones, para ver obras de arte como las que ayer se vieron en el Camp Nou, debe de haber un damnificado. Ayer Osasuna fue la víctima necesaria de una hermosa crueldad perpetrada por un equipo voraz.

Osasuna llegó a Barcelona sintiéndose un barquito encarando un tsunami. Y sus peores presagios se confirmaron. De cabo a rabo. Llegaron los navarros al Camp Nou con el equipo local picado en su orgullo, con el entrenador enfadado por las críticas que consideraba injustas y con la estadística en contra. Estaba claro que el cupo de sorpresas contra el Barça lo habían agotado la Real Sociedad y el Milán. Para Osasuna era o dar la campanada padre o el batacazo.

Y fue un batacazo sin paliativos, en mayúsculas y no exento de grandeza, porque el Barça les metió ocho goles bellísimos, todos ellos de jugada, y aún disparó tres veces al palo. La tormenta perfecta sobre la portería del pobre Andrés.

Sociedad ilimitada.

El recital lo dirigieron Fàbregas y Messi. Dos tipos que han nacido para jugar juntos. Para deleite de los suyos y castigo de sus rivales. Forman una sociedad ilimitada que se dedica a montar una guerra de guerrillas por todo el frente de ataque en el que se multiplican. Tan pronto aparece uno por la derecha como por la izquierda. Y al revés. Uno asiste y el otro remata y luego es a la inversa. Puede que no haya habido, desde Butch Cassidy y Sundance Kid, dos tipos más letales que se entiendan mejor sobre la pradera.

Si a eso le sumas un Alves liberado de cualquier tarea defensiva y con carta blanca para subir al ataque (ayer el Barça volvió a la defensa de tres), un Busquets sencillamente espectacular en su regreso al mediocentro, un Xavi al nivel habitual, que no es poco, y un Villa efectivo, lo mejor que podía hacer Osasuna es taparse y relajarse, que como decía el Verdugo de Berlanga, se ve que duele menos.

El Barça se reivindicó y sacó toda la rabia, Osasuna pagó los platos rotos y que, gracias a todo ellos se vio un partido estupendo, conjugando crueldad y hermosura. La ley de la selva en estado puro.