Música de violines
El Atlético necesitaba empezar con buen pie en la competición europea. Y lo logró. Marcaron Falcao y Diego, nuevos ídolos del Calderón. El equipo hizo un buen fútbol y apunta muy buenas maneras. Las sonrisas vuelven al Calderón.


Sonrisas. Tres partidos han servido para devolver la ilusión a la afición rojiblanca, una hinchada deprimida y angustiada hace un par de meses. El hueco dejado por De Gea, Agüero y más tarde por Forlán parecían complicados de llenar. Pero tras un verano difícil, el Atlético ha logrado reunir una plantilla muy competitiva. Y ha vuelto el optimismo. Y las sonrisas. Y las ganas de decir que uno es del Atlético. Bueno, para decir verdad, esas nunca se perdieron. Siempre he comentado que si hay un club con capacidad de levantarse una y otra vez éste es el Atlético. Y si antes la gente adoraba a Kun y a Forlán, ahora idolatra a Diego y a Falcao. Y se ha encariñado con Arda Turan. Y aplaude a rabiar a Adrián. Y ya a nadie parece que Gabi sea un mal fichaje. Es el nuevo Atleti, que en poco tiempo vuelve a enganchar a su gente. Y ahora empieza a funcionar como un equipo de verdad. En el Calderón se escucha música de violines.
Falcao. Acabó la Europa League marcando en la final de esta competición. Su gol dio el título al Oporto y esta temporada ha comenzado marcando en la misma competición. El colombiano necesitaba marcar. Y su equipo también. En dos partidos los de Manzano no habían hecho un gol y no era normal. Falcao se quitó un peso de encima y el Atlético, también. El delantero hizo 17 en este torneo y querrá volver a esos registros. En el primer gol dio muestras de la potencia que tiene en el juego aéreo.
Diego. El comentario general ayer era que hacía mucho tiempo que el Atlético no tenía un jugador así, con mando y con poder de desequilibrar en los metros finales. Ha costado tiempo, pero el equipo ya tiene el futbolista que debe hacer jugar al resto. No es sencillo encontrarle y ojalá que pueda mostrar durante la temporada el nivel de estos dos partidos, Valencia y Celtic.
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La batalla. Hubo algunos incidentes al principio del partido, pero el espectáculo se vio en el campo. El Celtic tuvo momentos en los que amenazó y en los que intentó empatar. No hubo patadas ni entradas fuera de tono. Hubo un clima de deportividad. Seguro que los héroes del 74, los Gárate, Reina, Heredia y compañía estuvieron pendientes del partido, pero no con la idea de que había cuentas pendientes. En el fondo sur se pudo leer en una pancarta: "El fútbol es para hombres", en alusión a Billy McNeill, capitán del Celtic del 74 y cuyas declaraciones no le han dejado en muy buen lugar. El fútbol, además, es para buenos futbolistas. Y el Atlético, afortunadamente, tiene varios en sus filas.
Bucarest. Me olvidaba de Manzano, el hombre tranquilo, el que sin bravuconadas quiere llevar a este equipo a lo más alto. No es ni rico ni quizá guapo, pero sabe de fútbol. Y mucho. La final de la Europa League es en Bucarest. Y revivir éxitos no muy lejanos es el objetivo. Era vital empezar bien. Y se hizo. Con goles y buen fútbol. Llega un nuevo ciclo al Atlético.



