Atlético de madrid-Celtic | Los protagonistas de la batalla de Glasgow

"Panadero Díaz y Ovejero se pegaron y luego lloraron"

Una pelea entre ambos, que eran vecinos, empeoró la fama atlética

"Panadero Díaz y Ovejero se pegaron y luego lloraron"
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Panadero Díaz, por sus actos y por su pasado en Racing de Avellaneda, había empeorado mucho la reputación atlética a ojos de los escoceses. Y un suceso acaecido en la víspera del partido dio pábulo a la Prensa local para exagerar la ferocidad rojiblanca. Ovejero y Panadero Díaz se pegaron y el asunto trascendió a los tabloides. "Fue culpa del míster", explica Ovejero. "Teníamos reservado el estadio del Celtic, pero él prefirió que entrenásemos en un campo anexo al hotel. Para evitar roces, me colocó de delantero y Panadero Díaz comenzó a marcarme. Vivíamos ventana con ventana, éramos como hermanos, pero aquello se fue calentando, cada entrada superaba a la anterior y acabamos peleando. Yo le propiné un puñetazo en un ojo". "Hubo que ponerle un solomillo", recuerda Reina. La Prensa escocesa cazó la instantánea y tituló 'Killer (por Panadero) KO'. Adelardo explica que en el almuerzo les obligaron a firmar las paces por el bien común: "Se abrazaron y acabaron llorando". "Antes se había metido en mi habitación y le pillé duchándose. Me insultó hasta en turco. Lorenzo me pidió explicaciones y le dije: 'La culpa es suya por no vestirnos del mismo color", cuenta el excentral.

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Ovejero no pudo jugar la vuelta porque Heredia, que salió con el dorsal 4, equivocó su camiseta en el descanso y regresó con el 5. Ambos lucieron el mismo número en la segunda mitad y aunque Babacan amonestó a Heredia, en el acta, la tarjeta blanca le fue adjudicada a Ovejero. Le cayó un partido por acumulación. "Entonces nadie recurría esas cosas", aclara.

Al regresar a Madrid, un funcionario escocés le arrojó al suelo el pasaporte en el control de fronteras. "No quise recogerlo. Le dije que quería hablar con un supervisor. Éste vino, se agachó, se sentó en su pupitre y me lo dio en mano". La mujer de Adelardo, que contempló la escena, recriminó el mal gesto. "Supongo que me vieron cara de argentino", dice Ovejero.

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