Marcelino saca el látigo: exige ambición al equipo
No quiere volver a verlo sin competitividad ni identidad

Marcelino García Toral, como técnico hiperpasional que es, aún no se ha repuesto de las heridas psicológicas del empate del sábado en El Madrigal. El punto cosechado por el Sevilla es bueno y malo a la vez, pero la sensación de dejadez que dejó el equipo con todo de cara para obtener una victoria más o menos cómoda sigue atormentando al técnico asturiano. Con fama de disciplinado y estricto en sus indicaciones, Marcelino no duda a la hora de sacar el látigo cuando hace falta. Su forma de hablar en la sala de prensa de El Madrigal y su rostro, apenas sin cambio en las últimas horas, hablan a las claras de lo mal que ha encajado esa inesperada falta de competitividad de sus hombres.
Precisamente eso quiere recuperar el entrenador de inmediato. Lograr que el Sevilla sea un equipo competitivo en toda su extensión es el objetivo número uno de Marcelino desde que tomó las riendas de un vestuario que, al menos, sí ha entonado el mea culpa. El técnico le sigue dando vueltas al origen de la desconexión sevillista con 0-1 y un jugador más, incluso le da más importancia que las todavía existentes lagunas defensivas -no sólo de los defensas- y a la inexistente presión sobre el rival, en teoría el punto fuerte de la estrategia del que se pretende sea un nuevo Sevilla.
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