Selección | España se concentra

La Selección cura el pique de los Clásicos

Casillas y Xavi llegaron una hora antes y desayunaron juntos

<b>CON NORMALIDAD. </b>Iker Casillas y Cesc, ayer durante un momento del entrenamiento en Las Rozas.
Joaquín Maroto
Redacción de AS
Actualizado a

El esperado encuentro entre Casillas y Xavi ya se ha producido. Los capitanes de la Selección llegaron ayer a las nueve de la mañana a Las Rozas (una hora antes de que lo hicieran el resto de los internacionales, entre ellos el bloque del Barça directos desde el aeropuerto) y aprovecharon para desayunar juntos y conjurarse para que la Selección no sufra los daños colaterales de los piques en los Clásicos. La primera señal de normalidad llegó poco después: madridistas y azulgrana se mezclaron en la grabación de los anuncios de los patrocinadores de la Selección. En el de Adidas, patrocinador técnico de la Federación, estuvieron el propio Xavi, el también culé Villa y el madridista Xabi Alonso, además de Cazorla (Málaga) y Fernando Llorente (Athletic).

Del Bosque, que ya habló con los jugadores en Bari el pasado 9 de agosto, va a poner todo de su parte para que nada cambie en la Selección. El técnico es un convencido de que "las buenas relaciones son básicas para conseguir los éxitos deportivos". Lo hará con su proverbial mano izquierda, sin que apenas se note su intervención. ¿Cómo?, pues de forma muy sutil: se preocupará de hacer el reparto de petos con intención, mezclando madridistas y azulgrana. Su idea es que unos y otros compartan equipo no sólo en los partidos, sino también en los entrenamientos, en los rondos. Igualmente fomentará el roce durante la concentración, en las comidas y en el tiempo de asueto. Blancos y culés seguirán fieles a sus partidas de pocha y poker, los juegos de cartas preferidos por los futbolistas.

Pero que nadie espere gestos públicos de amor eterno entre unos y otros. Serán respetuosos y cálidos en la intimidad, entre los muros del hotel, en la camilla del masajista y en el vestuario, pero no harán demostraciones de afecto forzadas para la foto. Por eso no fue Casillas al cumpleaños de Reina, en el que sí estuvieron Xavi y Villa. Iker cenó con su novia y un grupo de amigos en Boadilla del Monte, en una cita ya prevista hace tiempo y no estuvo en Casa Juan. Después de la cena se incorporó Santi Cazorla, uno de los futbolistas 'pegamento', de los que unen al resto de los internacionales.

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Del Bosque espera que según avancen los días, según se vaya consumiendo esta concentración para los partidos ante Chile (amistoso, mañana en Suiza) y contra Lietchtenstein (el martes, en Logroño) las cicatrices de los Clásicos terminen de curar. Apela a la responsabilidad de los internacionales. En los próximos días nadie hablará de ruptura sino de unión, tal y como ayer ya hicieron Ramos y Cazorla ("el ambiente de la Selección no peligra para nada"). Ellos dos, además, aplaudieron al capitán, Iker Casillas, por su llamada a Puyol y a Xavi tras el último partido de la Supercopa. Cazorla, uno de los futbolistas apreciados por todos, fue más allá: "Está claro que si Iker decidió hablar con ellos es porque hay buenas relaciones. Lo que pasa en un campo de juego no debe salir fuera. Es normal lo que ha pasado porque son partidos en los que se juegan mucho. En un partido de tanta tensión pueden pasar ese tipo de cosas pero tampoco hay que darle tantas vueltas".

En fin, pasó el primer día, el del reencuentro, entre madridistas y azulgrana sin problemas y sin rencores. El resquemor culé por las acusaciones del Madrid contra Busquets y la afrenta azulgrana por la 'manita' de Piqué, además de las patadas, los salivazos, las palabras subidas de tono, las tanganas en el túnel de vestuarios y las tensiones en las salas de Prensa se han teñido de rojo. De rojo Selección.

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