Primeras banderillas negras para el Sevilla de Marcelino
El Hannover lo echó de Europa


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El jolgorio de una de las esquinas sur del Sánchez Pizjuán, donde 3.000 aficionados del Hannover 96 festejan una de las noches más grandes de su historia, es la pena del Sevilla, que ve cómo su proyecto empieza con un par de banderillas negras, fuera de Europa. Ahora sí, ocho años después, empieza de cero. Como en sus principios, pero con otras expectativas. Por eso la decepción es tan profunda.
Un contragolpe de manual, con una conducción fugaz y perfecta de Rauch y un remate espectacular de Abdellaoue, le dio una estocada letal a un Sevilla que le puso corazón pero al que sólo le alcanzó para empatar gracias a un gol de Pogatetz en propia puerta y para empujar hasta que le llegaron las fuerzas. Negredo acabó lesionado, Kanouté desfondado. El sevillismo, con el alma rota. Al Sevilla no le hizo daño el partido de ayer. Le mató ir en dirección contraria en Alemania. Como en Braga el año pasado, como en Moscú hace dos. Como en Estambul hace cuatro. Confió en el partido de vuelta y se lo comieron los nervios. Banderillas negras.



