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Más pancartas que goles

Trofeo Bernabéu | REAL MADRID 2 - GALATASARAY 1

Más pancartas que goles

Más pancartas que goles

REUTERS

Sergio Ramos y Benzema le dieron al Madrid su trofeo. Se lesionó Marcelo y gustó Coentrao. El Galatasaray fue serio. Tuvieron minutos Alex, Morata, Mandi y Nacho. No jugó Casillas.

En un clima de manifestación autorizada, con Mourinho erigido en comandante en jefe por aclamación popular, el Madrid cumplió con la sana costumbre de conquistar su trofeo, aunque faltase contundencia en el marcador. Sobre todo recordando el Gamper. Y es que en esta guerra mundial, casi planetaria, se mide hasta la intensidad de los puñetazos en la mesta. Gustó Coentrao, no se sacaron brillo Varane ni Callejón y no llegó a tiempo a Sahin, jugador con encanto que se hace esperar. Tampoco jugó Casillas, hombre de paz, casi de Nobel, sin que se aclarase si una cosa tuvo que ver con la otra.

El Galtasaray no se embobó en las pancartas ni en el alboroto del amaño de partidos que se reactivó en Turquía. Vino a probar si su reconstrucción está a punto en un escenario de máxima exigencia y se sintió reconfortado de su arranque y no tanto de su final. Presumió de fútbol elaborado y sin atajos. También de buen ojo en los fichajes: Melo fue el coronel del partido a ratos, Eboué pellizcó en los flancos, Ujfalusi resultó hiperactivo.

Al equipo de Mou le costó asimilar que había vida tras el plebiscito y pagó su frialdad en el inicio. También su inferioridad en el centro del campo, en el que Coentrao y Xabi Alonso parecieron poco dique para someter al quinteto turco. Y sufrió ante un Galatasaray que le dio carácter oficial al partido hasta que Sergio Ramos empató de cabezazo imperial veinte minutos después de quedar desairado ante un quiebro de Eboué que Inan aprovechó para hacer el 0-1. Se hizo perdonar con aquel vuelo sin motor.

El partido tenía la pretensión de mostrarle al Bernabéu lo que valen Varane, Callejón y Coentrao, fichajes de autor, símbolos de una nueva política con más futuro que pasado. Futbolistas recomendados por Mourinho y Zidane a los que aún hay que encontrar el porqué. Costará poco en el caso del portugués, jugador multiusos con velocidad y desborde, pero también con disciplina y sentido de la oportunidad. Un dos en uno. Pinta bien en la banda y también en el centro. Fue el mejor del Madrid de los peores momentos, lo que revaloriza su actuación. Varane se mostró poco y a Callejón sólo le salvó su aplicación, que por ahí no se le encuentran reproches. No echaron la puerta abajo.

Al examen también hubo de presentarse Kaká. No se decidía su futuro, pero es hora de ponerle fecha a su rehabilitación futbolística y anímica. Ayer tampoco fue el día. Tampoco el de Higuaín, al que Muslera le adivinó con picardía un mano a mano. El argentino aún es manifiestamente mejorable. Necesita recuperar velocidad de despegue.

Luego llegaron Cristiano, Özil y Benzema, titulares por algo, y al Galatasaray se le ablandaron las piernas, sobre todo tras el 2-1 anotado por el francés con frialdad ártica tras espectacular pase filtrado por Xabi Alonso, siempre entre el notable y la matrícula de honor. También se lastimó Marcelo y se incluyó en el programa un minidesfile de canteranos. Habrá que ver si esta vez algunos llegan para quedarse o, como el curso pasado, reciben minutos por el qué dirán. Dos campeones de Europa juveniles, Álex Fernández y Morata, tuvieron minutos. También salieron Mandi, Mendes y Nacho. Y Adán salvó el empate en el descuento ante Elmander. No faltan elegibles, pero sí atrevimiento para elegirlos.