El chico que le escondían al Barça

Nunca lo tuvo fácil Fàbregas para llegar al Barça. Cuando tenía apenas diez años y jugaba en el Mataró, los informadores que el Barça enviaba a comprobar si todo lo que se decía de ese centrocampista de Arenys era cierto regresaban al Camp Nou desconcertados. No había manera de ver al famoso jugador. Hasta que un día, en los campos de tierra adyacentes al Camp Nou, se enfrentaron el Mataró y el Barça. Y Cesc jugó. Y se salió. Fue entonces cuando Rodolf Borrell, por aquel entonces técnico del fútbol base culé y actualmente en el Liverpool, se dirigió al entrenador del Mataró para preguntarle cómo era posible que hasta ahora no dispusiera el Barça de informes sobre ese niño. "Cada vez que nos enterábamos de que venía un ojeador del Barça, nos avisaba el portero del campo y dejábamos a Cesc sin jugar para que no nos lo quitaseis", respondió el del Maresme. Finalmente, Cesc fichó por el Barça y junto a Messi, Piqué y Víctor Vázquez, entre otros, formó un Cadete legendario que ganó todos los partidos disputados en dos años. Fue entonces cuando Guardiola, su ídolo, le regaló una camiseta con la dedicatoria "Algún día, tú serás el 4 del Barça". Ya lo es.



