Pep, entre el orgullo y la necesidad de mejorar
Agradece el esfuerzo a los suyos, pero se ve lejos del Madrid.


Dijo Guardiola en la previa del partido de ida que no se veía "remontando un 3-1 al Madrid como hicimos ante el Sevilla la temporada pasada. El partido de ida será determinante". El 3-1, o algo peor para sus intereses, revoloteó por el Bernabéu a lo largo de muchos minutos, pero el talento blaugrana de mediocampo para adelante y el acierto de Valdés dejaron las cosas en un empate a dos que deja la Supercopa totalmente abierta. En la caseta del Barça se quiere inculcar la sensación de que se ha salvado un match-ball, pero que hay que mejorar mucho para ganar el set decisivo.
De momento, Guardiola se mueve entre dos sentimientos. Por una parte, el agradecimiento, incluso admiración, hacia los jugadores que disputaron la ida en el Bernabéu. Más allá de que estuviesen más o menos acertados, al final del partido, el técnico blaugrana no les reprochó nada. Al contrario, les felicitó por el esfuerzo.
Cuentan desde el club que la imagen de los futbolistas del Barça al acabar el partido en Madrid era impresionante. Rotos por el esfuerzo que les había obligado a hacer el Madrid, apenas podían hablar. Muchos de ellos, como es el caso de Messi, que llegó a vomitar, lucharon por encima de lo aconsejable a estas alturas de la pretemporada. Guardiola les felicitó a todos porque dieron más de lo que tenían.
Exigencia. Pero al mismo tiempo, Guardiola sabe que si el Barcelona no mejora su rendimiento, mañana el Madrid es el favorito. No obstante, el técnico azulgrana jugará sus cartas para que el escenario cambie en la medida de lo posible.
De entrada, el partido se juega en casa y Guardiola ya se encargó en la conferencia de prensa posterior al partido (y hoy repetirá el mensaje) de solicitar a sus aficionados "que nos ayuden como los del Real Madrid han ayudado a los suyos". Luego está la carta de Fàbregas, que como se jugó en su día la de Puyol en el Bernabéu o la de Abidal en el Camp Nou, puede servir para revolucionar el patio a favor de obra. Y en tercer lugar, pero no menos importante, está la incorporación de ciertos jugadores como Xavi, Piqué, Pedro o Busquets, que el técnico reservó en una apuesta muy personal, al tiempo que mediatizada por los informes médicos, en el partido de ida.
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Seguramente, el Barcelona que jugará en el Camp Nou será más reconocible que el que formó de inicio en el Bernabéu, pero Guardiola no quiere restar mérito a los que jugaron en Madrid. El partido del domingo en Chamartín era un "marrón" que los jugadores que salieron sacaron adelante con mucha suerte y muchos pulmones. Y Guardiola es de la opinión que actuaciones como las del empate a dos sirven para cohesionar más a la plantilla a nivel humano.
Eso sí, juegue quien juegue mañana, Guardiola asume que el Madrid está por encima del Barça en preparación y reconoce que esa es una apuesta suya y, por el momento, sus estrategias no le han salido nada mal.



