"El fútbol y el café son las dos grandes pasiones de Colombia"
Los éxitos de La Roja llegan al Eje Cafetero, uno de los mayores exportadores de café del mundo


Amenaza lluvia en la Hacienda Venecia. El Jeep Cherokee de Juan Pablo Echeverry, su gerente, se aleja dejando una polvareda como rastro. Los cafetales que dominan las casi 200 hectáreas de superficie conforman un océano verde sobre el que uno pierde la vista. Entre las plantas de café se crea un sensual baile debido a las suaves brisas.
Se trata de suelo de origen volcánico en plena Cordillera Central de los Andes Colombianos, una de las mayores áreas de producción de café del país. Incluso del mundo, siempre dentro de la variedad Café Arábigo lavado. De ahí que se conozca a la zona como el Eje Cafetero. Y de ahí que esta finca sea una de las que más café produzca y exporte de la región. Y en ese paisaje, entre plantas, entre sacos y sacos llenos de fruto recién recogido, también hay tiempo para hablar de goles, de fueras de juego, de penaltis no señalados. De fútbol y de la Selección.
Los 60 empleados de la Hacienda y los 500 recolectores, -según el momento de la temporada- que trabajan casi escondidos entre los cafetales conjugan así buena parte de la cultura que les rodea: "El fútbol y el café son las dos grandes pasiones de Colombia. Un buen partido de nuestra selección sirve para unirnos y una taza humeante hace que se calienten nuestros corazones", cuenta Norbey Arias, mayordomo de campo de la Hacienda.
La camiseta.
Él es quien responde por los recolectores, gente, por lo general, llegada de pueblos cercanos y con poco nivel de alfabetismo. Trabajan de cinco de la mañana a seis de la tarde y cobran al término de la jornada según los kilos de fruto recogido. Sus rostros están ajados y sus manos ennegrecidas como si de una desgastada maquinaria de fábrica se trataran, algo que, por otra parte, también resultan ser.
"Señor, ¿me colabora con una camiseta de la Selección?", pregunta uno de ellos cuanto ve aparecer a periodistas españoles. "En el Mundial fui con ustedes y soy fiel seguidor de Xavi y Casillas". El resto se acerca con sigilo. Son más reacios. Están sucios, cansados, envejecidos. Pero no tristes. "¿Son españoletos? A mí me gusta el Real", comenta otro en referencia al Madrid. "A mí Once Caldas". "Yo soy de Quindío". "Y yo de Millonarios". En breve se origina un debate que acaba entre risas, como si no hubiera más problema que llevarse un trozo de pan a la boca esa noche. Es más, probablemente no lo hubiere.
Y mucho menos por estar al corriente de lo que acontece a sólo 25 kilómetros de allí, en el Mundial Sub-20, en el que España juega sus partidos por 16.000 pesos (6 euros), el precio más barato de una entrada. "No tenemos televisión acá para verlo. Estamos laborando y sacando el jornal. Para eso vinimos", resume el mayor de ellos queriendo zanjar la visita. Y con miradas todavía desconfiadas y aire despreocupado, dan media vuelta y prosiguen su jornada. El sol va cayendo. El tiempo de recolecta, terminando. Uno de ellos, al menos, ha ganado por el camino una camiseta de La Roja. La de los campeones. La de sus ídolos Xavi y Casillas.
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Vende 560.000 toneladas de café al extranjero al año
Colombia es uno de los mayores productores de café del mundo. De hecho, en la variedad Café Arábigo lavado es el que más exporta y en general se venden 560.000 toneladas de café al extranjero cada año. Esto permite que un gran número de familias puedan vivir de este negocio, sobre todo en el triángulo que conforman Armenia, Pereira y Manizales, el denominado como Eje Cafetero. Colombia exporta su café a países como Estados Unidos, Japón, Alemania, Portugal, Suecia, Ecuador y España. Los españoles somos los quintos mayores importadores de café en el mundo y uno de los más consumidores. Mucho de ese producto que llega a las casas y restaurantes procede de Colombia. La Hacienda Venecia tiene un acuerdo con las reposterías Mallorca, por ejemplo.



