Casillas se mide hoy al hijo de su ídolo
Junio de 1992. Mientras la mayoría de los españoles esperaban a que comenzasen los JJ OO de Barcelona o acudían a la Expo de Sevilla, un joven portero de apenas 11 años se sentaba frente al televisor para ver los partidos que se disputaban en la Eurocopa de Suecia. Se llamaba Iker Casillas y procuraba no perderse los encuentros de la selección de Dinamarca. El motivo: su guardameta, Peter Schmeichel, uno de los mejores del momento. Viendo sus actuaciones, el joven Casillas se fijaba en sus movimientos, en la personalidad que mostraba y en su capacidad para tapar la portería. En septiembre de 2000 se encontrarían en un terreno de juego, en un partido de Champions con el Sporting lisboeta, donde militaba el danés. Esa noche, Iker le pidió su camiseta, que aún conserva. Hoy, casi 11 años después, aquel joven portero se mide al hijo de su ídolo: Kasper, que aunque no ha tenido la brillante trayectoria de su padre, ya ha demostrado su solvencia en diferentes equipos. La última vez que Schmeichel padre y Casillas se vieron, en 2008, el primero le pidió su camiseta, que le entregó gustoso. Como contraprestación, el segundo le pidió hacerse una fotografía juntos. Esa instantánea con la que Iker había soñado desde 1992.



