El 'fet diferencial' de este Espanyol se llama Osvaldo
Thievy inauguró el marcador y el 'Killer' marcó un golazo


Los genios tienden a dejar pasmado al personal por la naturalidad con que realizan aquello que para la mayoría de mortales resulta inalcanzable. Y, en estos momentos, el genio del Espanyol se llama Dani Osvaldo. El Killer no sólo se sustenta en el pichichi, con tres goles en la pretemporada, sino que ayer volvió a marcar un golazo como quien no quiere la cosa. Una vaselina que sorprendió al portero Segovia, a un Llagostera muy convincente, al Municipal de Palamós y tantos clubes como quieran llevarse al ítalo-argentino. Que lo intenten. Prueba superada.
Cinco minutos tardó el Espanyol en dar rienda suelta a todo su engranaje: los automatismos ensayados en las semanas últimas y las instrucciones de la sesión de vídeo matutina de ayer. Bastó que Casilla detuviera a contrapié una acción individual de Pedrito, a los cuatro minutos, para que los pericos desplegaran un juego combinativo, con muchos trazos entre líneas, y mucho más alegre que en los dos anteriores amistosos.
Luis García avisó de falta directa, en el 6', con un balón que se estrelló en el larguero. Pero fue otro delantero, mucho más inexperto, quien estableció el 0-1 culminando una jugada que precisamente inició el asturiano. Combinó con Verdú, quien pasó al espacio para Thievy. El francés se desmarcó bien y batió a Bartrina por debajo de las piernas. El meta del Palamós tuvo ocasión de redimirse en el 39', cuando salvó un gol de Forlín. Entretanto, Darder probó un remate desde la frontal y Dátolo (de nuevo mejor acomodado en la derecha) envió fuera un zurdazo cruzado. Incluso Thievy volvió a tener el segundo en sus pies, pero tras driblar a varios rivales se le hizo de noche, y al minuto siguiente David Costa replicó sin demasiada fortuna.
La señal de que la pretemporada avanza por el buen camino fue ayer que, a pesar de que se produjeron nueve cambios en la reanudación, el Espanyol siguió mostrando toque. El balón ya no se sorteó tanto como en los compromisos anteriores y si de inicio faltaba algo de profundidad, se encargó de solventarlo Osvaldo. Primero, con una internada por la derecha en que asistió a Sergio García pero detuvo Segovia antes de que Albín enviase fuera. Y cinco minutos después, en el 65'. el Killer volvió a serlo. Suma tres goles esta pretemporada y el de ayer fue de traca: una vaselina sobre el portero. Como contrapartida, poco después Segovia sacó una mano al propio Osvaldo cuando éste se escapaba hasta el tercero.
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Justo premio.
Pero el Llagostera no se amedrentó, fue un dignísimo rival (el de mayor categoría hasta ahora) y justificó sus cinco ascensos en sólo siete años. A seis minutos del final, Rubén Martínez aprovechó un balón muerto en el área chica para acortar distancias. Y para rubricar el tercer Trofeu Vila de Llagostera.



