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Plaza Mayor

<b>Paraguay, te queremos. </b>Por muchas y variadas razones. Por Larissa, por Los Tres Sudamericanos, por Lobo Diarte, por los Zaraguayos, por el pájaro Chogüí, por ser buenos vecinos y, sobre todo, por dejarnos vía libre en el Mundial, porque nadie nos tuvo tan arrinconados contra las cuerdas y ese susto, Paraguay, debería ser tu orgullo.
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Hoy hace un año I

Ustedes recordarán: Marcó Iniesta, Casillas besó a la Carbonero (diría que la besamos todos, con permiso y sin faltar) y España levantó la Copa del Mundo. El subidón fue de tal calibre que algunos todavía no han bajado. De aquella alegría nos nació una sonrisa imborrable y una generación de Andresitos y Andresitas que por estas fechas cumple tres meses. Felicidades, niños, nacisteis con estrella.

Hoy hace un año II

La memoria es caprichosa y, en situaciones de máximo estrés, el hombre (no tanto la mujer) puede llegar a olvidar hasta el cumpleaños de su amadísima pareja. Lo que no olvidaremos jamás es dónde estábamos el día de la final y con quién la vimos. Queda menos claro a quién nos abrazamos luego, cuánto lloramos, cuánto reímos y cuánto waka-waka bailamos. Mucho, creo recordar. Y Piqué, más.

Hoy hace un año III

Cómo es la vida. España, el país del cachondeo y el porrompompón, necesitó de un señor serio y de un chico soso para ser feliz. El dúo menos capacitado para contar chistes o arrancarse por bulerías nos hizo tocar el cielo a base de mano izquierda y pierna diestra. Gracias Del Bosque por demostrar que hay bigotes buenos. Gracias Iniesta por defender a los modositos, bajitos, blanquitos y demás clases desfavorecidas.

Hoy hace un año IV

No sería justo, en tan ilustre aniversario, pasar por alto a Ángel María Villar, un presidente con ángel, con Virgen María y carambolas de billar. Si fue una hazaña ganar el Mundial, él obró después el milagro. Su multiplicación de las Copas hizo que los trofeos coincidieran en Albacete, Sevilla y Santander. Para que luego digan.

Pase de madrugada

Y ahora volvamos a la simpática actualidad: el partido de vuelta de la Supercopa se jugará a las once de la noche, de modo que terminará a la una menos cuarto de la madrugada. De haber prórroga y penaltis, nos iríamos a la una y media, quizá dos menos cuarto. Un magnífico horario si eres churrero, vigilante nocturno o vampiro en Transilvania. Algo peor si eres periodista deportivo, niño o adulto en tus cabales.

Diego Groucho Costa

Suerte que Diego Costa nos alegró la semana. El delantero, que suele llegar de las vacaciones como King África, se presentó tres días tarde a los entrenamientos del Atlético. Su explicación es que había perdido el móvil y el club no tenía su número brasileño. La excusa recuerda a la de aquel borracho que llegó a casa de madrugada y manchado de maquillaje: "Cariño, no te lo vas a creer, pero me he pegado con un payaso".

Mortadelo Rosell

Después de viajar en el autobús de Brasil, Sandro Rosell (o alguien muy parecido) ha sido visto con el saco de los balones, lustrando las botas de los muchachos y cocinando feijoadas para el almuerzo. Tal ha sido la integración del presidente barcelonista en la selección brasileña que en el próximo partido podría jugar. Por Neymar, me temo.

Insensato coraçao

Brasil está más pendiente de la telenovela Insensato Coraçao que de su selección. Y vistos dos partidos se comprende bien. El equipo está invadido por jugadores que podrían haber nacido en Ucrania o más al norte. Nuevos tiempos. Hoy en día (y hoy más que nunca), España es Brasil y Brasil, pobre, no recuerda quién fue.

La frase

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