El tatuador de Argentina: "Maradona me marcó"
Gago, entre sus clientes; le falta "que se anime el Kun"

Mariano Antonio es el tatuador de cabecera de los futbolistas en Argentina. Muchos de los que están en esta Copa América han pasado por sus manos. Ahora, como espectador, ve en el campo cómo lucen sus obras de arte. El tatuaje es un gusto muy repetido en el mundo del fútbol. En Argentina, Diego Maradona, su hija Dalma; Fernando Gago, el portero Sergio Romero, Carlos Tévez, el ex baloncestista de San Antonio Spurs, Fabricio Oberto, son algunas de las celebrities que han pasado por el taller de Mariano Antonio, el preferido de los futbolistas: "Tatuar es un oficio. Aprendes porque te lo enseñan. Cuando arranqué, mi viejo pensaba que me había vuelto loco. Y hoy trabaja conmigo".
Su relación con los pigmentos empezó hace 20 años, cuando llevaba una temporada trabajando de encargado de depósito de una empresa de electrónica. Hoy, a los 38, sólo le resta tatuar al Kun Agüero, quien de momento se ha escrito en Madrid el nombre de su hijo Benjamín en el antebrazo.
"Espero que se anime y venga, será bienvenido", avisa el artista que ya ha grabado para siempre la piel del suegro Maradona, la suegra Claudia, su cuñada Dalma y hasta la de su mujer Giannina.
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"Yo tatué a Diego, ¿eh?", avisa con orgullo: "Es que Diego me marcó muchísimo. Es conocido en todo el mundo. ¡Es Diego! Un día me llama Dalma y me dijo que se quería tatuar. Yo ya conocía a Claudia, a Gianinna, y a ella. "¿Por qué no vienes a casa a tatuarme? Además, va a estar mi papá", me dijo. "Ahí me hice pis encima. Entrar a la casa y verlo a Diego fue un flash. Me quedé de piedra. Pero me pasa siempre. Ya nos vimos como doscientas veces, pero lo veo y me hace temblar".
La última vez que lo tatué, le dije: "Sos el único tipo que me pone nervioso". Es que no sólo lo tenés sentado en tu silla, sino que le estás poniendo una marca de por vida. Eso te flashea", describe. Le pinté de vuelta la cara del Che, porque ya estaba media descolorida. Y él en Cuba se había hecho los nombres de las hijas, entonces le puse abajo "mi vida". Y un día antes de volar con la selección a Sudáfrica me llamó y me dijo que no quería viajar sin el séptimo tatuaje".



