El Barça se estanca en una delicada 'operación salida'
En el Camp Nou hay preocupación. Todos esperan la llegada de Cesc y Alexis, aunque en la zona noble no entienden que ninguno de los jugadores que tienen en venta sea objetivo de otro club.


Mientras los esfuerzos parecen centrados en las contrataciones de Alexis Sánchez (Udinese) y de Cesc Fàbregas (Arsenal) una corriente de preocupación está instalada en la zona noble del Camp Nou. Con el fin de aligerar la plantilla y de encontrar recursos económicos suficientes como para afrontar nuevos retos, el director deportivo, Andoni Zubizarreta y el vicepresidente responsable del área de fútbol, Josep María Bartomeu, atienden atónitos la falta de propuestas para los futbolistas que no contarían para Guardiola en la composición de su cuarto proyecto.
El que más opciones tiene de salir es Bojan Krkic. Con una oferta de la Roma encima de la mesa que aceptará la próxima semana, los ejecutivos de ambas entidades siguen peleando por sentirse vencedores morales de la negociación. El acuerdo se cerrará en 12 millones, aunque los italianos le dan vueltas al tema hasta el punto de seguir intentando rebajar el coste del futbolista. Además, el ilerdense no estaba en la nómina de transferibles, pero el interés que despertó en él la dupla Luis Enrique/De la Peña cuando ficharon por el conjunto capitalino hizo que se le abrieran las puertas de par en par. Habrá opción de recompra que se ejecutaría según fuese el rendimiento del delantero catalán en el Olímpico de Roma. La semana que viene puede cerrarse el caso y el jugador aprovecharía un acto publicitario en Andorra para despedirse.
Tres millones.
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Hasta el momento, la única venta cerrada es la de Martín Cáceres, que se quedará en Sevilla. El equipo presidido por Del Nido abonará en el Camp Nou cerca de tres millones, cantidad que quedará muy lejos de los 16,5 que Laporta y Begiristain decidieron pagar al Villarreal, equipo que tenía sus derechos pero con el que nunca jugó.
La lista de candidatos a abandonar el Camp Nou es grande y el dinero sería bienvenido. Faltan pretendientes que apuesten fuerte, algo que nadie acaba de entender en el Camp Nou.



