River cae y sus hinchas amenazan a los jugadores
La vuelta, el domingo en Monumental, custodiada por 2.500 policías.

El fútbol argentino observa con estupor la escena. Con sorpresa. River, el Real Madrid de Argentina, está con pie y medio en Segunda por primera vez en sus 110 años de historia. El equipo más ganador de Argentina perdió 0-2 contra Belgrano en Córdoba y ahora tiene por delante sólo 90 minutos en el estadio Monumental para conseguir el milagro de la permanencia. Un partido que incluso se barajó la posibilidad, por parte de los organismos de seguridad, de jugarse sin público. Al cierre de esta edición, los aficionados de River estaban convocados en el estadio del barrio de Núñez para repudiar a los dirigentes y a los jugadores.
River cayó de rodillas en el más dramático de los escenarios, el peor desde su fundación institucional. El equipo volvió a autoflagelarse y no pudo contra un conjunto de la B Nacional, perdiendo 2 a 0. Pero lo peor es que debió soportar que un nutrido grupo de hinchas radicales de su barra brava rompieran la alambrada y se metieran en el campo de juego para insultar a sus propios jugadores. Las escenas eran dantescas. El partido estuvo detenido durante 21 minutos. A Adalberto Román (autor de la mano que terminó en el penalti que supuso el primer gol para Belgrano) lo empujaron. A Chiche Arano le propinaron una patada en la espalda. A Ferrero lo insultaron. Y a Matías Almeyda, el símbolo del equipo, le reclamaron "huevos". La tensión en la plantilla ha alcanzado cotas insoportables. El caos continuó en la llegada del equipo al hotel tras el partido. El autocar fue recibido entre insultos y el portero Juan Pablo Carrizo se vio envuelto en una pelea a puñetazos con un aficionado. A pesar de la locura y de la violencia, no hubo detenidos.
Tensión.
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Ante esta situación tan tensa, ayer mismo se convocó una reunión del Comité de Seguridad en el Fútbol para estudiar la posibilidad de celebrar el encuentro de vuelta a puerta cerrada, para evitar otro escándalo como el protagonizado por los hinchas millonarios en el Gigante, del barrio Alberdi de Córdoba. Armando Pérez, gerente de Belgrano, no se mostró contrario a que sus hinchas no puedan presenciar el partido. "Si las autoridades consideran que es mejor así, estoy a favor porque hay que evitar la violencia. Primero está la seguridad y la vida de la gente". Finalmente se jugará con público y ante 2.500 policias.
En Argentina, el inicio de la Copa América ha pasado a segundo plano. Todos hablan de River. Hasta Maradona: "No quiero que River descienda. Nadie esperaba que llegara a esto. Pero lo de River es una muerte anunciada, hace tiempo que está en decadencia. Es un edificio en ruinas. Nadie pensó que caería".



