Fallece el histórico portero del Racing Goyo Zamoruca
Falleció anoche a los 79 años en su domicilio de Santander mientras seguía por televisión el partido que de España de la Eurocopa sub'21, según han informado sus familiares.
El exguardameta del Racing de Santander Gregorio de la Fuente, 'Goyo Zamoruca', que tomó su apodo del mítico Ricardo Zamora, nació en Santander en 1931 y, tras unos inicios como interior, ocupó la portería en equipos como el Salesianos, Callealtera, Lachicoria y Kotska, donde coincidió con otro futuro jugador del Racing al que se mantendría unido toda su vida, Manolo Mora 'Moruca'.
"Como no se había inventado la tele ni circulaban los coches.... pues a la calle", rememoraba 'Zamoruca' respecto a una época que le vio proclamarse campeón del santanderino Trofeo de Barrios en 1948 antes de incorporarse al Juventud Racing y al Rayo Cantabria desde el que dio el salto al primer equipo en 1952 junto a Marquitos, Campón, Villita y Paco Gento.
Tras jugar 24 partidos en dos temporadas, la desgracia se cebó con el meta cántabro un 9 de enero de 1955 en el viejo estadio Metropolitano de Madrid cuando salió a blocar un pase largo a Escudero y su compañero Santín, en su intento de despejar el balón, le provocó una doble fractura de húmero en el brazo izquierdo.
Después de cinco operaciones, un clavo mal colocado en su brazo y una infección que pudo costarle la vida -"no había antibióticos y había que traer la penicilina de Francia, casi de estraperlo", recordaba- se truncó una corta carrera en la que ya había llamado a las puertas de la selección española, con la que estaba convocado tras el partido ante el Atlético de Madrid.
Sus años en el Racing le dejaron amistades inquebrantables como la de otro carácter indomable como Rafa Alsúa y anécdotas como la que protagonizó en el viejo campo de Les Corts, en Barcelona, donde decidió abrir la barrera ante una falta muy centrada que Kubala se disponía a lanzar desde las inmediaciones del área.
"Kubala era tan bueno que la iba a poner donde quisiera así que preferí al menos ver salir la pelota", relataba Zamoruca que, al terminar ese encuentro fue al vestuario blaugrana a pedir al húngaro y a sus compañeros del Barça de las cinco Copas -Basora, César, Moreno y Manchón- que le firmasen sus cromos de esa temporada.
También recordaba con nostalgia los 35 puntos de sutura -"de los de entonces cosidos con hilo y aguja"- que recibió en el estadio de Buenavista, en Oviedo -donde ahora acudía con frecuencia para ver jugar al fútbol a sus nietos-, al lanzarse de cabeza ante un delantero del conjunto asturiano.
"Falin chutó y se encontró mi cabeza. Eso sí, una semana después jugué contra el Sevilla en Santander", bromeaba el meta santanderino que, tras su retirada del fútbol, obtuvo el titulo de entrenador nacional y dirigió a equipos de categoría regional como el Santoña, Guarnizo, Rayo Cantabria, Velarde o Cayón, entre otros, hasta que en 2001 puso en marcha su propia escuela de porteros que llegó a contar con noventa alumnos por temporada.
Valiente y seguro bajo los palos, 'Zamoruca' insistía a sus alumnos en que entrenasen sin guantes, que fuesen un jugador más, que sacasen en largo con la mano y con precisión como él hacía y, como le secundó años después el ''chopo'' Iríbar, que se olvidasen de adornos innecesarios y que recordasen que medir bien las salidas es la gran asignatura de un portero y que "solo se aprueba metiendo horas".
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Uno de los alumnos de su escuela escribía en un blog de fútbol: "A mí me contó un truquillo para los penaltis y paré cinco en un temporada de seis que me tiraron".
'Zamoruca' no pudo detener anoche el último, el que le paró el corazón mientras seguía por televisión en su casa el encuentro en el que la selección española sub'21 sellaba su clasificación para las semifinales de la Eurocopa.



