Elche 1 - Granada 1 | La contracrónica

¡Ay mi Granada!

El fútbol ha sido justo con el Granada, que ayer tiró de épica en los minutos finales para hacer valer el golazo de Ighalo. Granada explotó, La Alhambra se puso guapa y la plantilla de este equipo se liberó. 35 años no son nada

¡Ay mi Granada!
Javier Santos
Actualizado a

Ocho segundos, 35 años. La jugada eterna. Así se puede catalogar el eslalon protagonizado por Odion Ighalo en el ya mágico minuto 28. Granada entera contuvo el aliento durante ocho segundos que parecieron una eternidad y que equivalen a 35 años de espera. En el tiempo que Ighalo tardó en dibujar su golazo sobre el césped del Martínez Valero una ciudad entera vio pasar por su mente las penurias vividas en Tercera y Segunda B durante casi medio siglo. Ocho segundos en los que la ciudad de La Alhambra gritó varias veces ¡tira! ¡tira! mientras el nigeriano firmaba un gol tan agónico como bello e histórico.

Vamos mi Granada. La afición del Graná se dejó notar en el Martínez Valero, marco incomparable rescatado para las grandes tardes de gloria del fútbol español. Los incidentes del final desacreditan a los que los cometieron y a quienes lo permitieron por falta de previsión. Ni siquiera eso empañó una tarde mágica en el que la afición andaluza dejó credenciales de Primera. La temporada que viene se podrá escuchar en los grandes estadios de España el 'Vamos mi Granada, vamos campeón', uno de los cánticos que más se han entonado este año en Los Cármenes.

Liberación.El hecho de retornar a la máxima categoría supone una liberación para toda una ciudad y en especial para unos jugadores que acabaron muy dolidos tras el partido de ida en Andalucía. Es la liberación de Abel, director de orquesta, por aquellas dos penas máximas... nunca mejor dicho.

Fabri, Fabri, Fabri. No ha sido fácil hacer funcionar al Granada como lo ha hecho esta temporada Fabri, un entrenador a los que la sociedad no otorga glamour pero que su trabajo lo catapulta a la gloria. Al técnico gallego, comandante de igual forma en el ascenso a Segunda División, le pusieron una plantilla que pronto, pese a los malos resultados iniciales, despertó la admiración de todos. Sin embargo, la lógica que invitaba a vislumbrar un Granada en lucha por el ascenso se topaba con 35 años de historia que obligaban a no autoexigirse demasiado. Fabri ha obrado el milagro y su merecimiento merece, con todos los honores, además.

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Retorna un histórico. Aunque sea tarde, pero Primera es más Primera con este Granada, heredero de aquel histórico que hizo mucho ruido en la segunda mitad del siglo pasado. Montero, Fernández, Aguirre (todavía hay quiénes le tienen miedo), Pahiño, Pirri,.... También regresa aquel equipo que protagonizó uno de los primeros encierros-protesta, hace ya más de diez años. No había dinero, no había fe. Pero vuelve también el arte, puro de Andalucía. Geijo, Orellana, Ighalo, Siqueira, Dani Benítez... todos son ya granadinos y andaluces para siempre.

¡Ay mi Granada! Así cantaba el vestuario tras el ascenso. La plantilla al unísono entonó el himno a la vez que miles de granadinos hacían de coro a cientos de kilómetros. Granada se lo merecía. Igual que se mereció el gran Carlos Cano ver a su Granada compitiendo de nuevo con los grandes. Lo verá, no lo duden, y más alto que nadie.

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