"Mi sueño era crecer como entrenador en el Espanyol"
A Posse le quedan dos partidos como técnico del Juvenil. El de esta tarde ante el Rayo y la final de la Copa. Puede despedirse con un título después de que el club haya decidido no contar con él sin darle motivos. Posse compartió mesa y mantel con AS en su restaurante argentino 9Reinas.


Se quedó a un gol de ganarle la Liga al Barça, ahora está a punto de entrar en la final de la Copa del Rey y no le renuevan. ¿Ha encontrado ya alguna explicación?
La gente me pregunta qué pasó y no sé darle un motivo porque el club no me lo argumentó. La dirección deportiva me dijo que no era el tipo de entrenador que buscaban para la próxima temporada...
¿Cómo le comunicaron la decisión?
La fueron madurando. Tuvimos tres reuniones. En la primera, me comentaron que no me haría cargo del filial, cuando yo en ningún momento me postulé a ello. En la segunda, con el resto de entrenadores del fútbol base, Luis Fradua (coordinador) nos explicó que debíamos entrenar en espacios más reducidos, menos el Juvenil A, que lo estaba haciendo muy bien. Pero ya en el último encuentro, me aseguró Fradua que no iba a seguir en el juvenil, que conmigo no contarían. Sin más. Añadió que se había asesorado y que lo mejor era que no siguiese. Por mucho que le insistí en que me diera una explicación, no la hubo.
¿La decisión es, por lo tanto, de Luis Fradua?
Él fue quien personalmente asumió la responsabilidad de decírmelo.
¿Y cómo reaccionaron los jugadores?
Sorprendidos. Tampoco les di margen a réplica. Les fui franco, les explique la situación y les comuniqué que debíamos centrarnos en la Copa del Rey y en intentar ganar ese título. Luego, ya podríamos hablarlo e intercambiar impresiones.
Usted deja el club después de tres años como técnico. ¿Es ya un adiós definitivo del Espanyol?
He aprendido mucho en estos tres años. Comencé ayudando al Juvenil B y mi sueño siempre fue crecer aquí como entrenador. Pero estoy convencido de que esto es un hasta luego, y que en el futuro podré volver a esta casa.
¿Tiene ya alguna propuesta para la próxima campaña?
Por el momento, no. Me comunicaron tarde la decisión y ahora casi todos los banquillos tienen dueño. Tampoco podría abandonar a la familia dependiendo de la oferta que me salga y de la categoría. Todavía toca esperar.
Su etapa de técnico del Juvenil A puede tener un final feliz con la consecución de la Copa del Rey. ¿Qué opciones le ve al Espanyol?
Primero hay que superar al Rayo Vallecano. Pese al 0-3 de la ida, por respeto tendremos que salir al campo dispuestos a sentenciar la eliminatoria. Luego, lo lógico es que nos toque el Barça. Ya sabemos que tiene un gran equipo, con jugadores desequilibrantes como Rafinha, Espinosa o Deulofeu. Pero nosotros ya les hemos plantado cara y en la Ciutat Esportiva Joan Gamper logramos empatar.
¿Esta generación que entrena es una de las mejores camadas del fútbol base perico?
Tengo ocho juveniles que la próxima temporada serán la base del Espanyol B. Hay futuro y en un periodo de dos años, alguno de ellos ya estará asomando la cabeza en la Primera División. Hablo de Albert Blázquez, Clerc, Thievy, Pau, Darder, Pirulo, Gabi... Algunos de ellos prácticamente no han jugado conmigo porque ya los han ascendido al filial. Es el caso de Víctor Álvarez, quien no juega la Copa del Rey porque irá a Peralada con el primer equipo.
¿Todos ellos pueden llegar a Primera?
Si se lo proponen, sí. Thievy es un jugador muy potente físicamente, que aunque no te meta muchos goles, siempre te genera peligro. Pirulo es el que más talento tiene, pero es especial, de Cádiz, y hay que saber tratarlo. Blázquez, Edgar Badia, Víctor... Ellos llegarán a la elite si siguen así.
¿Qué tipo de entrenador es usted?
Basamos nuestro juego en la posesión. Esta campaña generamos muchísimas ocasiones a través del juego. Cuando me dieron el Juvenil ya sabía que la mitad del trabajo debía ser psicológico, ser como un padre para ellos y saber llevar a los jugadores más especiales. Estamos haciendo un gran año y el juvenil ha sido, además, la base del Espanyol B.
Usted es uno de los jugadores extranjeros con más partidos en el Espanyol y, en cambio, ha vivido momentos complicados...
Sí, recuerdo cuando José Luis Marcó (ex director general) me apartó del equipo, junto a Álex Fernández y Óscar García. Es lo que tiene el fútbol, capaz de ofrecerte lo mejor y lo peor en un mismo lugar.
Este año también ha jugado la Liga indoor con los veteranos. ¿Qué me puede explicar de esta experiencia?
Que es un deporte muy cansado. Es imposible jugar más de seis o siete minutos seguidos porque la exigencia física es agonizante. Además, yo era de los jóvenes y tenía que llevar el peso.
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Pese a todo, usted seguirá siendo un perico más...
Por supuesto, y le repito que seguro que en un futuro vuelvo a entrenar en esta casa.



